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5 ago 2020

Asesoría histórica en crecimiento personal, contextualización y documentación


Ya he publicado en este blog dos entradas centradas en las Asesoría histórica y arqueológica para obras literarias y audiovisuales. En la primera me centré en la importancia de la contextualización y en la segunda en la de la documentación. Sin embargo, ésta abarca mucho más y es aplicable a muchos más sectores profesionales e, incluso, familiares o más personales.
En las entradas previas y complementarias a ésta ya hablé de las figuras de los correctores profesionales y los documentalistas. En esta quiero mencionar otras algo más recientes y complejas como son los coaches y los mentores profesionales. En los últimos años en el entorno del emprendimiento digital han aparecido muchas mujeres veinte y treintañeras que se definen como tales y ofertan servicios centrados en el crecimiento personal y profesional desde distintas perspectivas. Casi ninguna de ellas posee titulación en Psicología y menos aún en Historia o Humanidades. Son negocios centrados en la importancia del presente, en la productividad y en las planificaciones futuras a medio y largo plazo, y apenas le prestan algo de atención a conocer nuestro pasado para entender a nuestro yo presente y que éste avance hacia el futuro.
Mis estudios y experiencia en los sectores de la Historia y la Arqueología me imposibilitan acompañar a otras personas a gestionar sus emociones. Sin embargo, sí me capacitan para ayudarles a conocer mejor su legado familiar a través de la recogida de testimonios, el análisis de fotografías y documentos antiguos, y la elaboración de árboles genealógicos. Aquí se mezclan el crecimiento personal de cada uno de nosotros a través de conocer mejor nuestro pasado familiar, la contextualización del mismo y la documentación que es necesaria para reconstruirlo.
Esta novela se ha publicado hace apenas un mes y su interior me está sorprendiendo gratamente. Leí algunas opiniones sobre ellas y sus primeras páginas y decidí darle una oportunidad, eso sí con las expectativas bajas por si acaso. Sin embargo, he conectado muy bien con la trama de crecimiento personal que esconde y, a pesar de su contexto actual, la estoy también leyendo como historiadora. Su trama va un poco contracorriente de la tendencia actual de desechar el pasado y centrarse en el presente. En sus páginas veo un reflejo de lo que para mí es el crecimiento personal y de lo importante que es ese reencuentro con nuestros pasados familiares y personales para comprenderlos desde la distancia y redescubrirnos. Hay acontecimientos en nuestras vidas que cuando suceden no sabemos gestionar e intentamos cerrarlos de mala manera hasta que reaparecen y nos vemos obligados a parar y dedicar tiempo a escuchar a nuestras emociones y a reinterpretar lo que años atrás nos marcó y paralizó sin ser conscientes de ello. Este autodescubrimiento de lo que pasó se puede hacer a través de la reflexión sobre los mismos y/o la escritura de las emociones y los sentimientos de entonces, aunque sea en tercera persona y sólo se lo mostremos a nuestras amistades más cercanas. Otra curiosidad relacionada con las dos últimas novelas de María Martínez hablan de la pérdida de un determinado ser querido y ambas las he leído meses después de haber perdido yo a personas cercanas con el mismo grado de consanguinidad y sexo que las protagonistas de ambas tramas. 2019 fue un año de duelo y ausencias, y 2020 también lo está siendo. La fotografía que ilustra este párrafo y toda esta entrada es mi particular homenaje a él y al apoyo que siempre me mostró con este blog. (Fuente: Elaboración propia).
Allá por 2015 empezó a hablarse en España sobre el mindfulness como estilo de vida y las novelas feel good que intentaban transformar en ficción algunas de las ideas que los libros de autoayuda recogen en sus páginas desde hace un par de décadas. Se trata de otra tendencia más que llega desde los Estados Unidos como una revisión y occidentalización de ciertas ideas y tradiciones escogidas de manera aleatoria de las culturales orientales. No son tan novedosas como nos han hecho creer, ya que estas modas son cíclicas y han surgido con cierta frecuencia desde finales del siglo XIX, y también porque muchos de sus postulados ya existían en Occidente y en el cristianismo sin traducir sus denominaciones al inglés o algún idioma oriental. Otras problemáticas subyacentes son su descontextualización al elegir sólo lo que interesa a la sociedad occidental, su desinterés hacia un conocimiento profundo del día a día de esos países donde suele haber mucha pobreza y desigualdad y su elitismo al centrarse en experiencias personales de microinfluencer de cierto poder adquisitivo que convierten el crecimiento personal en un negocio bastante lucrativo y no prestan atención ni cuestionan las injusticias que hay en países como la India, Tailandia o Bali.
En la ficción española encontramos algunos ejemplos de lo mencionado en el párrafo anterior. En los últimos años han surgido autoras que han creado tramas de crecimiento personal, aunque sólo Rachel Bels ha sabido crear un catálogo donde éstas tienen mucha presencia en sus novelas. La mayoría de los autores usan el crecimiento personal como sinónimo de evolución de sus personajes a lo largo de la novela y no logran una construcción de los mismos donde este crecimiento sea evidente. Una buena trama de crecimiento personal se puede desarrollar bien en una novela de corte intimista y emocional donde se hable sobre sentimientos, emociones y aprendizaje a respetarse, admirarse y quererse a uno mismo. Un buen ejemplo de esto último son Tú y otros desastres naturales y La fragilidad de un corazón bajo la lluvia, destacando esta última por centrar la trama en el crecimiento personal en los dos protagonistas con sus propias voces y tratarlo desde distintas perspectivas: la personal, la familiar, la sentimental y la relativa a la amistad.
La buena contextualización de una novela también ha de estar reflejada en el diseño de su cubierta y más aún si muestra algún detalle que exista y despierte curiosidad en el lector. La imagen que ilustra este párrafo muestra una gran coherencia entre el título y el edificio que aparece en ella. Los indianos son la personificación de un fenómeno migratorio de los habitantes de las regiones del norte de España hacia América entre finales del siglo XIX y principios del XX. La mayoría de ellos se establecieron allí para siempre y algunos prosperaron y volvieron a sus pueblos natales en España. Este edificio, construido en 1906 y que alberga el Archivo de Indianos, es un claro ejemplo del estilo de Arquitectura indiana que encontramos en los pueblos de los concejos de Ribadedeva y Llanes en el oriente de Asturias. Sin embargo, la trama de El Indiano (Un destino propio en su publicación en Ediciones B) se desarrolla en la localidad cántabra de Comillas en 1883 dónde el lector no encontrará dicho edificio y 23 años antes de la construcción del mismo. (Fuente: Internet).
La contextualización es básica en la trama de una novela histórica, pero también lo es en las contemporáneas, las fantásticas o las distópicas por poner otros ejemplos. La novela histórica puede crear una trama alrededor de un acontecimiento como el descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago y el origen del Camino de Santiago en La peregrina de Isabel San Sebastián, o hacerlo sobre elementos más cotidianos y desconocidos como el origen de las modelos a finales del siglo XIX en Agujas de papel de Marta Gracia Pons. En estas últimas suele mencionarse algún acontecimiento o personaje histórico que esté relacionado con la trama, además de aspectos cotidianos, socioculturales y tecnológicos de la época. También hay que cuidar las contextualizaciones en tramas sobre viajes en el tiempo como en ¿Quién diablos eres? de Raquel de la Morena y en aquellas que alternen subtramas del pasado y el presente como en Carolina y los valientes de Anna Casanovas.
La contextualización también está relacionada con la fecha en la que se decide publicar una novela y la promoción de la misma, sobre todo si la trama tiene una ambientación que la caracteriza o está relacionada con la conmemoración de un acontecimiento histórico o literario. Un ejemplo serían las escasas novelas que se están publicando en los últimos años en España ambientadas en el mundo del patinaje artístico sobre hielo y donde las competiciones suelen tener lugar entre los meses de agosto y marzo. El intervalo de meses citados son los mejores para la publicación y promoción de dichas novelas, pero sólo encontramos que dos de ellas se han publicado en esos meses: Hielo de Érika Gael en diciembre de 2018 y Hielo y plata de Alena Pons el 21 de septiembre de 2020, ya que Tan sólo un segundo de Virginia S. McKenzie se publicó el 3 de abril de 2017.
En español apenas hay bibliografía sobre la cultura vikinga tanto de carácter científico como divulgativo y tampoco son muchos los historiadores que los hayan estudiado y publicado algún artículo sobre ellos. Hace 20 años sólo encontrabas en las librerías algún libro de mitología vikinga o introductorio sobre su vida cotidiana. Entre el inicio del siglo XXI y la emisión de la serie Vikingos se publicó algún libro introductorio más sobre ellos y cuyo autor era fotógrafo y escritor. El éxito de la mencionada serie llamó la atención de editoriales y universidades españolas que decidieron apostar por traducir manuales especializados y las sagas islandesas, buscar historiadores para la escritura de obras divulgativas u organizar congresos sobre cultura y arqueología vikinga. Hubo mucho interés entre los años 2013 y 2016 cuando podías encontrar entre las novedades de Historia algunas obras sobre vikingos, aunque no muchas, y se celebraron tres congresos en la Universidad de Granada y uno en la de Alicante donde una de las ponentes solía ser la joven historiadora Laia San José, administradora del blog The Valkyrie’s Vigil especializado en divulgar la cultura vikinga. Quizá la obra divulgativa más académica que he encontrado en los últimos años es la de la imagen, la cual se acaba de publicar y cuyo objetivo es acercar la cultura vikinga al público no entendido desde lo anecdótico y no ser sólo una obra introductoria. La autora es doctora en Estudios Escandinavos y sus investigaciones se centran en la cultura vikinga, lo que le garantiza al lector que tras las páginas del libro hay muchas horas dedicadas a buscar, leer, seleccionar e interpretar documentación. Las fuentes con las que ha trabajado la autora proceden de la Historia y la Arqueología para el estudio de la época vikinga, y de diversas artes (música, cine o literatura) para el de su legado desde 1066 hasta la actualidad. (Fuente: http://grupoalmuzara.com/libro/9788417954628_portada.jpg).
La documentación es básica en las obras científicas, de divulgación histórico-arqueológica y de ficción histórica. Sin embargo, al igual con el aspecto de la contextualización, también es muy importante en las fantásticas y distópicas para crear el mundo en el que se ambientará la trama, en las de ciencia ficción donde los temas científicos son importantes y en las contemporáneas si hablas sobre cuestiones que no conoces muy bien. A la hora de abordar la planificación, la documentación y la escritura de una obra de ficción o de no ficción necesitaremos también conocer cuál es el contexto en el que nosotros como autores nos enmarcamos, cuáles son los temas de actualidad y cómo se están abordando estos.
En la literatura comercial española hay muchas tendencias siendo algunas de ellas la Juvenil y la Romántica. La mayoría de las novelas que se publican en las dos citadas siguen esquemas casi calcados en cuestiones de ambientación y promoción de los autores y editoriales que más marcan las directrices a seguir, y en apariencia apenas hay trabajo de documentación que se pueda observar al leerlas. Sin embargo, he leído novelas que tratan temas de actualidad, como por ejemplo el feminismo y la problemática LGTBI+, donde sí ha habido interés por parte del autor de documentarse lo mejor y lo máximo que ha podido. Silverville de Victoria Álvarez es un western protagonizado por dos mujeres y ambientado en Colorado a mediados del siglo XIX, y Nada menos que Max de Diana de Paz se ambienta en Madrid en la actualidad y presenta una relación de pareja bastante arriesgada e incómoda.

1 jun 2020

Cafés virtuales, emprendimiento digital y crecimiento personal


Hoy, lunes 1 de junio de 2020, celebramos en este blog su octavo aniversario. Sin embargo, a diferencia de otros años, no me siento con ánimos para celebraciones ni para encabezar esta entrada con un Pinceladas de Literatura cumple 8 años. He decidido centrar este cumpleaños del blog en hablar sobre Arqueología, emprendimiento y crecimiento personal.
Esta fotografía tiene casi 15 años. Sólo tenía 19 años y estaba en primero de carrera, pero mi vocación por la Arqueología era muy fuerte. Ese fue mi primer día en una excavación y ya entonces sabía lo importante que era participar en una. Hay que arriesgarse y apuntarse a las oportunidades de excavar que te surjan si la Arqueología es tu sueño. Es la única manera de saber si la realidad de una excavación está hecha para ti o no. Eso sólo lo descubrirás con la práctica en el campo y no tanto con la teoría de los libros.
En mis cinco años de carrera participé en varias excavaciones y era una apasionada de ellas y su metodología. Pensaba que esos cimientos eran sólidos y que soportarían cualquier acontecimiento. Sin embargo, me equivoqué y viví una gran crisis vocacional que me afectó mucho a nivel personal. Fueron unos años duros hasta que la crisis de los 30 me hizo redescubrirme a mí misma y conocerme mejor. Como consecuencia de esto último, en 2019 conseguí reconectar con la Elena arqueóloga y estrenar los dos servicios especializados con lo que más cómoda me siento y que mejor me definen. Podéis leer más sobre ellos en los siguientes enlaces:
-          Asesoría en contextualización histórica: http://www.pinceladasdeliteratura.es/2019/04/asesoria-en-la-contextualizacion.html.
La documentación es muy importante en cualquier negocio y todo emprendedor tiene su bibliografía de referencia. Esta fotografía muestra mis tres libros de cabecera sobre metodología arqueológica. Esta imagen, que define mi storytelling, se aleja de los que se suelen encontrar en los de los emprendedores digitales. En Internet apenas he encontrado arqueólogos con marca personal y la mayoría de las excavaciones apenas se publicitan. Ahora es buen momento para reivindicar la Arqueología como profesión y al arqueólogo como emprendedor que aporta valor en una sociedad tan tecnológica y obsesionada en vivir el presente. No podemos olvidar el pasado, menos aún el nuestro personal y familiar. Deberíamos mantener una buena relación con él y alcanzar un buen equilibrio entre pasado, presente y futuro. (Fuente: Leticia Velarde).
2020 está siendo un año raro, duro y complicado para todos. Hace casi un par de meses publiqué en el blog la entrada introductoria a la iniciativa Cafés virtuales con emprendedores. Estamos viviendo un año difícil y complicado en lo emocional y lo económico. Este es el momento más idóneo para apoyar a otros emprendedores españoles con entrevistas profesionales que les den visibilidad. Todas ellas siguen casi el mismo patrón y he buscado tanto la perspectiva femenina como la masculina.
Para recopilar todos los artículos y las entrevistas he creado página Cafés con emprendedores. En ella ya podéis encontrar las que hemos compartido sobre edición literaria con Editorial 16, Javier Miró y Meritxell Terrón; comunicación con Ana López y Lorena García; diseño web con Marina Rodrigo; y crecimiento personal con Martina Maresme. Las próximas que se publicarán serán las de Berta Carmona, LeBlue Estudio, Tania Cervián, Ainhoa Rosado, Anna Gurguí o Susana Torralbo. Podéis acceder a ellas desde aquí:
En los últimos años una de las tendencias que encontramos en el emprendimiento digital es el de las consultorías, mentorías y coaching especializadas en productividad y crecimiento personal. La mayoría de ellas están gestionadas por mujeres que lo hacen desde plataformas digitales y con su nombre y apellidos. Al estudiar algunas de ellas se puede observar que siguen unos esquemas parecidos. Las presentaciones que hacen en sus páginas web tanto de ellas como de sus servicios y los textos de sus newsletters suelen ser largos con varios párrafos, se centran en lo emocional y en sus propias experiencias personales y profesionales. Suelen haber pasado por algún hecho traumático o un trastorno mental como ansiedad o depresión. Se promocionan en YouTube con vídeos donde suelen hablar casi siempre de los mismos temas. A mí me suelen interesar de lo que hablan en ellos y prefiero escucharlos antes que leer los libros de autoayuda. Estoy receptiva a lo que cuentan y a leer las guías gratuitas que ofertan en sus páginas web, aunque soy crítica con lo que ellas suelen hablar en sus redes sociales. Quizá no sea su clienta ideal porque ya llevo unos años realizando mi propio trabajo de crecimiento personal, pero estoy abierta a colaborar y a concertar alguna sesión puntual con ellas en un futuro. (Fuente: https://www.luciajimenezvida.es/sobre-mi/).
A continuación, os dejo los enlaces a los canales sobre crecimiento personal que más he visto durante estos meses de cuarentena por si os resulta de interés:
-          Lucía Jiménez Vida: https://www.youtube.com/channel/UCBaluTsy_96bEFwl1NWogZA.
-          Minimalistamente: https://www.youtube.com/channel/UCs1p_zrf835mg2TAKEawrxw.
También os dejo los enlaces a los canales de escritores que también dan cursos, asesoran a otros autores y hacen correcciones e informes de lecturas, y cuyos directos en YouTube durante estas semanas de confinamiento merecen la pena. En esos directos hablan de todo lo relacionado con la escritura como oficio: planificación, rutinas, construcción de personajes, documentación y mucho más:
-          Javier Miró: https://www.youtube.com/user/qitxo.
-          Caja de Letras: https://www.youtube.com/channel/UCjfKtFCG9dwRDlI5Y0NF5TA.

19 mar 2020

Reseñas: Necesidad de cambio

Hace poco más de un mes publiqué una entrada autocrítica sobre mi crisis lectora y mi necesidad de cambio. En la de hoy quiero profundizar en ella y actualizarla. La actualización es el producto de las conclusiones que he sacado de mis últimas lecturas, de vídeos que he encontrado en YouTube Italia y esta situación tan inesperada que estamos viviendo en Europa.
Esta primera novela de una joven autora española de apenas 30 años me ha sorprendido gratamente. La trama es incómoda y arriesgada, y sus personajes están llenos de imperfecciones y contradicciones. Diana de Paz cuestiona, a través de conversaciones entre distintos personajes, la imagen preconcebida de que la sexualidad es sólo genital y su fin es la penetración. Ninguna de las novelas románticas que leen las adolescentes se cuestiona esto, ya que la idea de sexualidad que le venden es la de la estimulación de los genitales, la penetración y cierta masculinización del deseo sexual. Sorprende encontrarse relaciones de parejas basadas casi sólo en la atracción física y en unas escenas sexuales aún bastantes masculinas en novelas escritas por mujeres y cuyo público objetivo son chicas jóvenes. (Fuente: Elaboración propia).
Las próximas reseñas que publicaré en el blog serán las de mis primeras lecturas de este 2020 y me gustaría introducir ciertos cambios de ellas. Me gustaría eliminar las listas de referencias culturales, aunque destacaré algunas de ellas que me hayan llamado la atención y explicaré el motivo. En la mayoría de las novelas que he leído hasta hace unos meses me solía encontrar casi siempre las mismas referencias a grupos de música, cantantes, series de televisión o películas. Más de una vez he tenido la sensación de leer dos o tres novelas seguidas que eran casi idénticas, aunque estuviesen escritas por autoras diferentes.
También eliminaré la lista de los lugares que se mencionen en las novelas. Sí mencionaré donde se ambienta la trama o parte de ella porque es un detalle importante. Comentar detalles de la contextualización me permitirá hablar sobre la documentación si la obra está ambientada en un país que no es el del autor o en una época distinta a la contemporánea. He observado que muchos autores de Juvenil y Romántica suelen planificar sus tramas con la óptica española, pero la ambientan en Estados Unidos y suelen descuidar el proceso de documentación. Documentarse sobre un lugar es mucho más que buscar fotografías del mismo, su ubicación en un mapa o los pocos datos que puede ofrecerte cualquier guía de viaje.
Estos cambios de los que he hablado en los párrafos anteriores sólo los incluiré en las reseñas de novelas que no sean juveniles ni románticas. He pensado en cambiar un poco el estilo de las mismas y hacerlo aún más reflexivo, incómodo y crítico. Mi idea es hacer críticas constructivas, aunque sean negativas, y no me gustaría llegar a faltar al respeto ni al autor ni a las personas que hayan trabajado en dicha obra. Mantendré el estilo de redactar reseñas que he tenido hasta el momento con novelas publicadas por Titania, Plataforma Neo y Nocturna, y aquellas escritas por los autores más mediáticos y el círculo de escritores que hay a su alrededor.
Hace unos días publiqué esta foto en mis redes sociales para comentar cuales son las novelas que me gustaría leer durante el Estado de Alarma. Mi idea es seguir descubriendo a autores españoles, apostar por las editoriales independientes y volver a los clásicos. No creo que mis reseñas de estos últimos cambien mucho, ya que mi perspectiva de historiadora apenas ha cambiado a la hora de leerlos. (Fuente: Elaboración propia).
Este inesperado y obligatorio encierro en casa me ha reafirmado en mi decisión de intentar no leer novelas autopublicadas. Quiero apostar por obras publicadas por editoriales que ayuden a dinamizar la economía en el sector cultural. Esta apuesta significa apostar por escritores poco conocidos que agradecerán ese pequeño porcentaje por derechos de autor con independencia de la editorial en la que publiquen y por los trabajadores autónomos que han creado editoriales independientes o librerías de barrio donde organizan presentaciones, firmas de libros, cuentacuentos y eventos varios.

21 dic 2019

Asesoría en la documentación de obras literarias y audiovisuales


Desde el momento en que surge la idea que se quiere desarrollar en una obra literaria o audiovisual hasta que ésta llega a su público potencial hay mucho trabajo, y lo ideal sería que interviniesen diferentes profesionales. Hace unos meses me centré en la “Asesoría literaria” y la corrección de estilo especializada en la contextualización histórica. Esta entrada sería una continuación de la citada y se centrará en una tarea muy presente y valorada en obras audiovisuales y teatrales, pero algo descuidada en las obras literarias.
Los documentalistas suelen ser licenciados o graduados en alguna carrera de Humanidades (Historia, Periodismo, etcétera) y son una figura profesional de cierta relevancia dentro del sector audiovisual y cinematográfico. Sin embargo, en el sector literario suelen ser los escritores los que llevan a cabo las tareas de documentación durante la planificación, escritura y corrección de sus obras. Para esta fase existen lectores beta e informes de lecturas, pero en ellos se suelen obviar aquellos asuntos relativos a la contextualización histórica y la documentación.
Ya mencioné en la entrada sobre la “Asesoría en contextualización histórica” mis estudios previos y lo capacitada que estoy para trabajar con un autor en estos temas, pero también si éste necesitase delegar las tareas de documentación. Matizo de nuevo que todo esto es importante también en las novelas contemporáneas e incluyo a las más comerciales. Voy a ilustrar esta entrada con posibles situaciones donde mencionaré a qué profesionales se podría acudir y en cada uno de ellos encontraréis ejemplos de novelas contemporáneas, históricas o híbridas de autores españoles.
Esta imagen muestra muy bien como se realiza el trabajo de documentación y es a la vez la tarea arqueológica que menos se fotografía, en una proporción mucho menor que las prospecciones y/o las excavaciones. También muestra mis tres facetas profesionales al haber elegido los que son mis manuales de Arqueología de cabecera, una colección de libros infantiles que me acercaron a la Historia a finales de los 90 y una selección de novelas que he reseñado en los más de 7 años que tiene este blog. Los elementos comunes que unen a esas tres facetas (la arqueóloga, la historiadora y la literaria) son mi interés por visibilizar los aspectos más metodológicos de una determinada profesión, los estudios sobre la mujer y la vida cotidiana, sin olvidar otros temas como las enfermedades, la violencia y la sexualidad. En estas temáticas es importante tener siempre presente el contexto histórico e intentar no descontextualizar nuestra fuente de estudio. Un ejemplo de todo esto serían las reseñas de mis dos novelas favoritas: ambas escritas por mujeres del siglo XIX adelantadas a su tiempo (Orgullo y prejuicio de Jane Austen y Mujercitas de Louisa May Alcott) y dos protagonistas que se convirtieron en referentes de las sucesivas olas del feminismo del siglo XX: Lizzie Bennet y Jo March. (Fuente: Leticia Velarde).
Soy historiadora y arqueóloga de vocación y formación, y tiendo a contextualizar cualquier acontecimiento, incluso los más personales, cotidianos y/o sentimentales. El estudio de la Historia tiene como objeto investigar el pasado para intentar comprender el presente y evitar cometer los mismos errores. Los historiadores también somos lectores y algunos de ellos son escritores de novela histórica, contemporánea y otros géneros no realistas. Entre los de novela histórica destacan Juan Eslava Galán, Victoria Álvarez y Marta Gracia Pons. Sin embargo, aquí me gustaría destacar el relato contemporáneo Fantasma que la historiadora del arte María Bastarós para la antología Ya no recuerdo que quería ser de mayor publicado por Temas de hoy. La autora nació como yo en 1987, un detalle también compartido con otros dos autores de la citada antología (Andrea Gumes y Antonio J. Rodríguez) y uno de sus editores (Marcel Ventura), lo que significa que cumplimos los 20 con el tímido inicio de la crisis económica, los 25 en el peor momento de ésta y los 30 en el año del #MeToo. En el relato de Fantasma de María Bastarós ha captado mi atención como ha sabido crear una trama alrededor de un momento olvidado del pasado de la protagonista que de pronto reaparece y como lo contextualiza para cuestionar el presente de Paloma y el intento de ésta por recuperar el activismo que la caracterizó años atrás. Dicho relato ha despertado por mi interés por leerme el reto de relatos que autores como Munir Hachemi, Elisa Levi, Víctor Parkas, Alejandra Martínez de Miguel, Lucía Baskarán y Luna Miguel han escrito por encargo para abordar las crisis de los 25 y/o de los 30 de una parte de la generación Millennial y según he leído o escuchado en diferentes entrevistas cada uno de ellos se centra en una parcela de la vida distinta.
En la última década la Literatura Juvenil es la que más ha evolucionado dentro del ámbito literario español y la que con más rapidez se aproxima a las inquietudes de las generaciones más jóvenes. También es la que más transparencia muestras en sus redes sociales y de las que mayor riesgo asume al apostar por autores noveles que muchas veces tienen edades entre 18 y 35 años como Plataforma Neo, Ediciones Labnar o Caballo de Troya. Sin embargo, muchos de estos escritores y editores cuestionan las novelas juveniles que se publicaron en los 90 como las que aparecen en esta fotografía y que marcaron mi paso de la infancia a la adolescencia. Estas obras son un buen reflejo de una época por la que siente nostalgia y que he idealizado debido a la corta edad que tenía entonces. Llegar al año 2000 con apenas 13 años me dificultó comprender lo que significaron las desmembraciones de Checoslovaquia y la Unión Soviética, la reunificación de Alemania, las sucesivas guerras de los Balcanes y la aparición de nuevos países en el este de Europa. (Fuente: Elaboración propia).
Cuando desarrollamos una idea para una película, una serie de televisión o una novela contemporánea siempre buscamos referencias actuales y/o de nuestra infancia o adolescencia. Hay una década muy presente en el imaginario colectivo de los españoles: la de los 80 como unos años de mucha libertad creativa y cultural en España. Sin embargo, a partir de 2017 se ha empezado a reivindicar la década de los 90 al coincidir la emisión de un especial de Informe Semanal para conmemorar los 25 años de la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, y la de la parodia Colegas ambientada a mediados de los 90 con algunos de los actores de las primeras series adolescentes españolas (Al salir de clase y Compañeros) y homenajear a los jóvenes actores de aquellos años y a la generación de niños y adolescentes que crecimos viendo esas series, leyendo la Super Pop, la Ragazza y la YOU, y las primeras canciones compuestas por La Oreja de Van Gogh en un walkman o un discman. En estos dos últimos años se han publicado algunas obras ambientadas en la Sevilla de 1992: Expo’92. Un viaje en el tiempo de Antonio Puente Mayor, Y ahora, lo importante de Beatriz Navas Valdés, Vozdevieja de Elisa Victoria y El pez globo de José Ángel Ríos. Otras novelas que se han publicado en estos meses también han ambientado toda o parte de su trama en los 90 son: Una familia normal de Alejandra Parejo en el Madrid de 1998 o Las voces del lago de Beatriz Esteban en la Irlanda de 1997.
La década de los 90 es bastante atractiva y algunas de las innovaciones que han surgido en la Literatura Juvenil con etiquetas como el New Adult y temáticas como la Erasmus no existían, y otras como las enfermedades mentales, la violencia de género y la sexualidad apenas se trataban. Sin embargo, abordaban algunas problemáticas importantes y delicadas sobre las que nos concienció mucho a los niños y adolescentes de entonces: los peligros de la vida nocturna en la adolescencia, el consumo de drogas y alcohol, y los peligros de mantener relaciones sexuales sin protección. Hace años que apenas encuentro estas temáticas en la Literatura Juvenil, incluido el New Adult, y convendría romperlas con un tono más cercano y actual, aunque sí he leído que la única consecuencia de tener sexo sin protección es un embarazo no deseado sin mencionar el VIH u otras enfermedades e infecciones de transmisión sexual. Estos temas se podrían ambientar en la actualidad o en los 90 y retratarlos así en una época sin redes sociales. A pesar de su cercanía temporal e histórica, lo ideal sería que el autor se documentase o delegase esa tarea y que esto también lo hiciesen los posibles correctores y/o editores del correspondiente manuscrito a la hora de redactar el informe de lectura.
La Literatura, al igual que la Historia y la Arqueología, es un reflejo de la época y del país en el que se escriben las obras y se llevan a cabo las correspondientes investigaciones. La Literatura debería intentar reflejar las inquietudes y los temas de más actualidad de la sociedad en la que se enmarca el autor, y dentro de ésta las más permeables y volubles son la Juvenil y el New Adult. Sin embargo, no todos los autores se documentan lo suficiente y descuidan bastante la manera de abordar determinados asuntos delicados, tal y como se pueden leer en las coincidencias que a veces te encuentras en las críticas constructivas de una y dos estrellas de Goodreads. Un ejemplo podría ser la novela de Todo lo que nunca fuimos de Alice Kellen donde la autora intenta abordar un trastorno grave de depresión y ansiedad desde la superficialidad y según la Wikipedia. Me llamaba la atención la citada novela y había pensado leerla, pero cuando empecé a leer comentarios negativos de lectores de otras novelas de esta autora a los que esta novela había decepcionado y destacaban lo mal que Alice Kellen reflejaba una terapia donde no se iba al psicólogo, decidí descartarla. Este es el ejemplo de una autora muy comercial y sus obras están llenas de clichés, pero esto no debería ser un inconveniente para acudir a especialistas y/o a sensitive readers que padezcan algún trastorno mental y evitar así romantizarlos. (Fuente: https://www.lanarradora.com/2019/02/resena-todo-lo-que-nunca-fuimos-alice-kellen.html).  
En los últimos años está habiendo cada vez un mayor interés y concienciación por visibilizar los trastornos y/o enfermedades mentales. Las redes sociales y la aparición de artículos divulgativos que hablan sobre ellas en medios de comunicación generalistas como Vogue o El País buscan testimonios de personas que los padecen para que no se las estigmatice e intentar prestigiar las profesiones de la Psicología y la Psiquiatría. Los historiadores y los filólogos cada vez les prestan más atención y respeto a personajes históricos como Juana I de Castilla, la emperatriz Sissí de Austria o Virginia Woolf. Dentro del panorama literario español de los últimos años se han publicado novelas cuyo protagonista sufre un trastorno mental y algunos ejemplos de ellos son: la anorexia en Corazón de mariposa de Andrea Tomé, Seré frágil de Beatriz Esteban o Joder si te quise de Elsa García; la ansiedad en Solíamos nosotros de Cristian Martín y Túy otros desastres naturales de María Martínez; la depresión en La chica del corazón de agua de Sonia Lerones; o el estrés postraumático en Tan sólo un segundo de Virginia S. McKenzie. 
Si como escritores buscamos sensibilizar sobre las enfermedades mentales y no estigmatizarlas aún más, lo ideal sería que mientras construimos a los personajes sería contactar con algún psicólogo y leer artículos o monografías sobre el tema. Por un lado, puede ayudarnos a crear la trama que queremos desarrollar esté o no basada en nuestras propias vivencias, pero, por otro lado, puede servirnos para conocernos mejor a nosotros mismos, e incluso a desahogarnos. Para mí están siendo buenos puntos de partida los artículos de la sección de Psicología de Trendencias donde he encontrado testimonios de personas que han sufrido o sufren algún trastorno mental y/o de lo que ha significado ir a terapia, y de todos ellos destaco el de uno de sus editoras, la psicóloga Iria Reguera, que ha sufrido ansiedad. También me parece de utilidad e interés la página web Therapy web de la psicóloga Jara Pérez, los artículos que ha escrito ella para su blog o distintos medios y aquellos que hablan sobre ella (incluyo las entrevistas que ha concedido) destacando aquel en el que reconoce que ella también sufre ansiedad y ha acudido a terapia que la ha convertido en una mejor psicóloga sin olvidar mencionar las aportaciones que han hecho otros compañeros suyos de profesión. Si entendéis el italiano, recomiendo echarle un vistazo a los canales de YouTube de MaCheDavvero y Shanti Lives donde se pueden encontrar algunos vídeos donde estas youtubers hablan sobre sus trastornos de la conducta alimentaria y ansiedad.
Muchos son los escritores que hablan en redes sociales y otros medios de qué se documentan para escribir sus novelas, pero son pocos los que mencionan cómo lo hacen, qué obras han consultado y/o qué testimonios han buscado estando entre estas excepciones Raquel de la Morena, Anna Casanovas, Érika Gael o Javier Miró. Este trabajo de documentación también debería notarse de alguna manera en el resultado de sus publicaciones y en la mayoría de las novelas románticas y juveniles contemporáneas da la sensación de que sus autores apenas se han molestado en documentarse. Hay muchas obras comerciales que necesitan de un mínimo de documentación, sobre todo, si tratan temas delicados como las enfermedades mentales o la violencia de género, cuestionan las ideas preconcebidas que hay sobre la sexualidad o la maternidad, visibilizan profesiones llenas de tópicos como la Arqueología, el Periodismo o la Abogacía, o van a incluir alguna trama histórica, ya sea a través de viajes en el tiempo o alternando dos subtramas: una en el presente y otra en el pasado. Una autora de Novela Romántica contemporánea que se arriesga en sus tramas al tratar temas delicados y centrarse en el crecimiento personal de sus personajes primero como persona y después como pareja es Rachel Bels, aunque su estrategia de marketing peca de la comodidad que le da basarse en los clásicos de Disney para escribir sus obras. La autora se dio a conocer con Bella al desnudo donde La Bella y la Bestia le sirvió de inspiración para construir la historia de superación de una veinteañera que había sido víctima de violación una década atrás. Continuó con una bilogía inspirada en La Sirenita en la que noveló su propia historia de superación y donde reflejó como Ariel necesita acudir a distintas terapias debido a las sucesivas recaídas que tiene. La última novela que ha publicado es la que ilustra este párrafo donde denuncia la trata de blancas con fines de explotación sexual inspirándose en el cuento de Cenicienta. Rachel Bels siempre ha comentado que, detrás de sus novelas, hay mucho trabajo de documentación con la lectura de artículos y monografías y la búsqueda de testimonios, y sus resultados se pueden percibir en sus novelas. (Fuente: https://rachelbels.com/libros/). 
Uno de los primeros temas que surgió casi a la vez que la Historia de la Mujer como subdisciplina allá por los años 80 y que más interés despierta en la actualidad es el estudio de la violencia sobre la mujer, casi siempre relacionada con la sexualidad. Entre las investigaciones que se han desarrollado en los últimos 30 años en el seno del Medievalismo español destacan los estudios sobre agresión sexual de Ricardo Córdoba de la Llave, el derecho de pernada de Ana E. Ortega Baún, la sexualidad delictiva de María Teresa López Beltrán o la violencia sobre las mujeres de Cristina Segura Graiño. En las novelas contemporáneas que se han publicado en los últimos años en España también se han visibilizado y denunciado distintas representaciones de la violencia sobre la mujer como, por ejemplo: la violencia psicológica dentro de la pareja en No me quieres, no te quiero de Victoria Vílchez, la violencia económica en Palabras que nunca te dije de María Martínez, la explotación sexual en Sangre entre la hierba de Maribel Medina o el acoso sexual en Ojalá siempre de Alexandra Roma.
A partir del #MeToo y otras iniciativas relacionadas con el feminismo y el colectivo LGTBI+ se ha empezado a cuestionar el modelo de sexualidad que surgió con la revolución sexual y sus consignas del amor libre de los años 60 y 70. Sin embargo, esto apenas ha llegado a la Literatura Romántica con pocas excepciones como la novela de la imagen. Cuando escribo estas líneas en una hoja en blanco con bolígrafo azul, apenas he leído tres capítulos, los cuales innovan al describir el primer encuentro entre las protagonistas como cordial y normal sin que haya el típico desencuentro donde los protagonistas ocultan su atracción por medio de pullas. Otro detalle a destacar son las descripciones que hacen las protagonistas de una de la otra como dos mujeres muy femeninas y coquetas, los que las aleja del tópico de la lesbiana masculinizada que suelen vender el cine y las series de televisión. Olga Palma Ocaña y Vanessa Alós Martín novelizan su propia historia y aportan así una pequeña renovación dentro del panorama romántico literario de España en el que otros autores podemos fijarnos a la hora de afrontar la temática LGTBI+ en las novelas. Algunas autoras han incluido en sus catálogos una obra suya donde la trama gira en torno a la homosexualidad y la bisexualidad, pero sólo desde la perspectiva masculina: Te quise como si fuera posible de Abril Camino, Si no es contigo, no es de Elsa García y El chico de la última fila de Susanna Herrero. Por último, si queréis leer una relación homosexual entre hombres que está muy bien integrada en una trama donde lo importante es la experiencia Erasmus y donde dicha relación es sólo un elemento más os recomiendo No me cuentes cómo termina la historia de Carlos Carranza. (Fuente: Elaboración propia).
En la última década se han introducido escenas sexuales en todas las novelas románticas que se han publicado en España y donde lo habitual es que giren en torno a una relación de pareja heterosexual y de raza blanca. Al principio eran innovadoras y se agradecía si estaba bien contextualizada dentro de la trama. Sin embargo, con los años se han convertido en clichés por narrar siempre las mismas sensaciones y emociones entre los protagonistas de dichas escenas. Las situaciones y los comportamientos de los personajes suelen ser siempre los mismos, al igual que las reacciones de los cuerpos masculinos y femeninos a la hora de expresar el deseo sexual. También se ha introducido en ellas un lenguaje obsceno con la falsa creencia de que se gana en originalidad y erotismo cuando éste último suele perderse al leer dichas palabras o expresiones vulgares. No hay novelas que innoven demasiado en las escenas sexuales, pero sí hay algunas que lo hagan a la hora de abordar las relaciones de pareja entre las que destacan las escritas por Alexandra Roma al darle un giro al cliché de chico malo y reina del baile del instituto en Hasta que el viento te devuelva la sonrisa, cómo afecta una discapacidad física en un encuentro sexual dentro de una pareja en El club de los eternos 27 y una relación entre un chico afroamericano y una chica blanca en Como nevar al sol.