12 dic 2012

"Mina"


En el precioso pueblo costero de Mina, rodeado de montañas, al nordeste de la isla francesa de Córcega y en la ladera de una de ellas está en el castillo encantado de Horizonland abandonado, misteriosamente, a principios del siglo XIX y sobre el que circulan leyendas de encantamientos, hechizos, maleficios…
A pocos kilómetros de allí, vive Giovanna, una chica de 16 años, nacionalizada francesa pero de origen italiano, a la que le encantan las historias sobre espíritus, fantasmas y hechos sobrenaturales y a la que siempre le ha fascinado ese misterio que rodea al castillo; está dispuesta a descubrirlo por sí misma, sin ayuda ni influencia de nadie, yendo allí y buscando datos en el propio castillo, sin ayuda ni influencia de nadie, yendo allí y buscando datos en el propio castillo, escudriñando hasta en el último rincón.
Es Halloween, alrededor de medianoche. Supuestamente ella había organizado una fiesta en una casa en ruinas, a pocos metros del castillo, pero en realidad sólo se lo había dicho a una persona, uno de sus amigos, alguien que le importa mucho.
Media hora después, una linda y pícara bruja adolescente, sin su escoba para poder volar en esta noche estrellada, camina acompañada de un alto y atractivo chico, disfrazado de vampiro, que le muerde en el cuello para beber su sangre fresca y pura; ambos van andando hacia el castillo por un camino de piedra, por una antigua calzada romana del lugar.
Al entrar en el enigmático edificio, lo hacen con una vela en la mano; ya con cera en los dedos, por el desgaste de su frágil luz alumbran los cuadros, las esculturas y la decoración de un largo pasillo que los llevaría a la enorme y única biblioteca en la que mira por encima, subida a una vieja escalera de madera, las altas estanterías llenas de antiguos libros, llenos de polvo y telarañas por todas partes debido al paso del tiempo.
De repente, ella se para delante de un libro que le llama a la atención, situado más o menos en la mitad de una de las estanterías, su título: La verdadera historia de la Bella Durmiente del Bosque, lo coge, baja las escaleras con gran rapidez, con mucho cuidado de no caerse de espaldas, para no hacerse daño ni romper nada. Ya de pie, apoyada en la pared, lo abre por una página cualquiera cerca del final y se pone a leerlo, ante la atenta mirada de él.
“Mina cumple hoy 17 años, vive en una cabaña de madera con tres hadas, ha salido al bosque para dar un paseo y recoger setas que no sean venenosas. Por los alrededores hay un joven apuesto de unos veinte años montando a caballo, quien se detiene un momento en la orilla de un río de agua fría y cristalina para que beba su caballo; unos metros más al norte y cerca de una alta cascada que baja con fuerza, en la otra orilla, está Mina soltándose la trenza para lavarse y peinarse el pelo. Ella levanta la vista y lo ve allí, a lo lejos, de pie junto a su caballo, con la cabeza bien alta e inmóvil.
Al atardecer, Mina va a regresar al castillo donde nació y volverá a encontrarse con sus padres después de muchos años. Sus padres no la han visto crecer. Nada más entrar por la muralla, en una de las almenas de la fortaleza, parece esperarla una bruja, disfrazada de hilandera pobre, con un huso y una rueca. Mina sube lentamente las escaleras que la llevarán hasta la habitación más alta de la almena donde se pincha el dedo índice de la mano derecha con el huso de una rueca, cae de espaldas al suelo frío de la estancia y también cae en un profundo sueño que dura, hasta este momento, más de 500 años: sólo despertará al recibir su primer beso de amor verdadero, pues su amado y prometido murió luchando contra la bruja por el amor de ella, su amada, meses después.”

Elena Velarde
21 noviembre 2001

10 dic 2012

"Patinaje sobre hielo"

"Myga siempre había sido muy navideña pero esas Navidades eran las primeras de las que iba a disfrutar junto a su novio, lo que la hacían aún más especiales.
Tenía entonces 17 años y todavía vivía con sus padres en Hielo al norte de Suecia en el Círculo Polar Ártico. Le encantaba su ciudad aunque en invierno le veía dos grandes inconvenientes: que la temperatura solía rondar los veinte grados bajo cero y que no llegaba a haber más de cinco horas de luz al día.
Era la mejor patinadora artística de toda Escandinavia pero también muy buena estudiante aunque todo esto conllevaba mucho esfuerzo por su parte. De lunes a viernes por la mañana asistía a clases en el Smedslättens Gymnasiet y por las tardes patinaba cuatro horas más una de gimnasio, los sábados patinaba mañana y tarde, y los domingos se dedicaba a estudiar.
Sus padres le enseñaron a patinar cuando tenía tres años y poco tiempo después ya estaba dando clases de patinaje. Fueron fundamentales los primeros profesores que tuvo, la mayoría habían sido profesionales en su juventud e incluso habían participado en algún que otro Juego Olímpico de Invierno, porque le enseñaron a amar el deporte y a no rendirse ante cualquier dificultad que surgiese.
Aún hoy, con 22 años, sigue siendo patinadora profesional e intenta sacar adelante, con las mejores notas posibles, sus estudios de Historia y Arqueología Medieval. Ha dejado su ciudad natal y se ha ido a vivir con unas amigas a Estocolmo donde se ha estado preparando para los Juegos Olímpicos de Salt Lake City.
Pero ahora vamos a volver a situarnos en el mismo espacio y tiempo que al comienzo de este relato. Era el día de Nochebuena y Myga había quedado al mediodía con Sven, ya que iban a patinar en el lago de Trenza, situado en un parque muy céntrico, aprovechando la pálida luz solar que había. Después comerían algo en un bar y por la tarde se dedicarían a realizar las últimas compras navideñas mientras paseaban por las calles iluminadas gracias a las luces y se paraban a mirar los escaparates.
Myga tenía que estar en su casa antes de las cinco de la tarde para ayudar a su madre con los últimos preparativos y arreglarse para la cena donde estaría con sus primos, sus tíos y sus abuelos.
Aún no había llegado nadie cuando Myga apareció, ya arreglada, en el salón y miró encantada hacia el árbol de Navidad, que estaba colocado al lado de la chimenea de piedra. Tenía que disfrutar de esa noche y al día siguiente, a media tarde, haría una exhibición en la única pista de patinaje cubierta que tenía la ciudad.
A principios de diciembre empezó a prepararla y eligió el tradicional villancico White Christmas para hacer una coreografía con temática navideña. Era el primer número que era propiamente suyo porque se encargó de todo: eligió la música, montó la coreografía y diseñó su propio vestuario que se lo confeccionó su madre que también se encargó de peinarla y maquillarla.
Se había diseñado un conjunto formado por dos piezas: un corpiño y una falda larga. La falda había sido confeccionada con varios metros de tul transparente que habían sido cortados de forma asimétrica llegándole el más largo cerca de los tobillos.
Iba a usar los patines que se compró cuando empezó el curso porque los del año anterior ya le quedaban pequeños. Eran uno de los más comunes que había en el mercado, era una bota de color hielo que le llegaba hasta el tobillo y el tacón era un poco más alto de lo normal pero no sobrepasaba el límite reglamentado."

Elena Velarde 
Curso 2003 - 2004

7 dic 2012

Navidad

El ambiente huele a Navidad:
castañas que en las esquinas se asan,
belenes en los escaparates
y turrones en los supermercados.

Villancicos que se escuchan en las calles,
la Inmaculada a casa nos trae la Navidad,
christmas que llenan nuestros buzones
y que "Feliz Navidad" nos desean.

Temperaturas que bajan pintando en blanco
nuestros valles y montañas con sus lagos y ríos
cubiertos de hielo donde poder patinar
en estos fríos días de Diciembre.

Nueces que comemos delante de la chimenea
con la cálida compañía de la familia
en estos días de blanca Navidad
y rodeados de velas que decoran nuestro hogar.

Con una bufanda alrededor de tu cuello
y guantes que ocultan tus manos
disfrutas de las calles iluminadas
mientras buscas regalos para tus seres queridos.

Miras por la ventana como los copos caen
y envuelta en una manta
decoras el árbol de Navidad
y escuchas los villancicos de tu infancia.


Elena Velarde
4 diciembre 2005

5 dic 2012

"La sombra de la sirena" (Camilla Läckberg)

(Leído en noviembre de 2012)
Portada de la sexta novela de Camilla Läckberg en español publicada por Maeva Ediciones a principios de mayo de 2012 en dos ediciones: tapa blanda que se vende en las librerías españolas por 20 € y e-book por 9,75 € mientras que la edición de bolsillo saldrá durante la primavera de 2013 y costará 10 €. La portada en tonalidades azuladas refleja el fondo del mar pudiendo ser en los meses estivales o en invierno mostrando el agua helada, ya que la novela comienza con la desaparición de un hombre de unos 40 años en el mes de noviembre y que la Policía de Tanumshede y Uddevalla no encuentran bajo el hielo del Mar Báltico hasta tres meses después estando ya en el mes de febrero. También podemos ver un trozo de tela azul que puede ser seda. La novela tiene 437 páginas y ha sido traducida por Carmen Montes Cano. (Fuente: http://www.laprincesadehielo.es/lasombradelasirena.htm).
N.º depósito legal:
M 10399-2012 Oficina Depósito Legal Madrid
ISBN:
978-84-15532-00-2
CDU:
821.113.6-31"19"
Título:
Publicación:
[Madrid] : Maeva, D.L. 2012
Descripción física:
437 p. ; 23 cm
Nota tit. y men. res:
Título original: Sjöjungfrun
Portada de la sexta novela de Camilla Läckberg en catalán publicada por la editorial Amsterdam Llibres, con sede en Badalona (Barcelona), en mayo de 2012. La portada en tonalidades verdosas refleja como una joven morena bucea en el mar. La novela tiene 491 páginas y ha sido traducida por Meritxell Salvany. (Fuente: Internet).
Esta novela es la que más me gustado y más he disfrutado leyendo de los libros de Camilla Läckberg. Su estilo sigue siendo muy ameno y ágil. En la manera de narrar de la autora he observado cierta mejoría respecto a los anteriores libros. La trama me ha resultado sumamente interesante y debo reconocer que muy inesperada, ya que en ningún momento sospeché cuál era esa historia secundaria que había sucedido años atrás y que son muy habituales en las novelas de esta escritora sueca. ¡Y sí, he logrado leerla sin adelantarme en la lectura, lo que es un pequeño logro personal!
Portadas de las ediciones: e-book (publicado por la editorial Forum el 15 de noviembre de 2011), de bolsillo en tapa blanda (cuesta 47 coronas suecas y se publicó el 20 de marzo de 2009) y tapa dura (cuesta 198 coronas suecas) de la sexta novela de Camilla Läckberg en sueco que llegó el 28 de mayo de 2008 a las librerías de Suecia, donde ha vendido más de 500.000 ejemplares siendo el libro más vendido durante los meses de junio y julio de 2008, y donde predominan el azul y el negro reflejando las frías noches invernales de Fjällbacka. Tiene 360 páginas. (Fuente: http://www.camillalackberg.se/Mina-bocker/Bocker/Sjojungfrun/).
La trama de esta sexta entrega de la saga protagonizada por la escritora Erica Falck y el policía Patrik Hedström y ambientada en Fjällbacka gira en torno a la novela recién publicada La sombra de la sirena, escrita por Christian Thydell y basada en hechos reales. El título de esta novela se menciona en las páginas 219, 380 y 381 de Las huellas imborrables. En esta entrega Camilla Läckberg nos muestra lo qué significa la promoción de una novela que se acaba de publicar: listas de ventas, carteles en los escaparates de las librerías, entrevistas a la televisión y a la prensa escrita, fiestas de presentación y firmas de libros con la presencia de escritores, editores… También nos enseña una pequeña parte de la oficina de una editorial, con sede en Estocolmo, por dentro: el despacho de la editora y una cocina con cafetera para hacer diferentes tipos de cafés (Latte, Espresso o Macchiatto).
Camilla Läckberg firmando un ejemplar de La sombra de la sirena a una joven española en el Fnac Castellana de Madrid la tarde del viernes día 8 de junio de 2012. (Fuente: https://www.facebook.com/#!/media/set/?set=a.10150825483135373.395531.171108930372&type=3).
En La sombra de la novela Camilla Läckberg nos vuelve a mostrar más cosas sobre el proceso de escritura de una novela en los personajes de Christian Thydell y Erica Falck donde tiene mucha importancia los borradores y el manuscrito que se manda a las editoriales. El primero de ellos se aísla en una cabaña y sabemos que está escribiendo en el momento que le hace una visita Erica Falck porque tiene el ordenador encendido y papeles esparcidos encima de la mesa. También sabemos que la protagonista normalmente investiga sobre casos reales de asesinato ya cerrados para sus novelas pero ahora ayudará a la policía investigando en un caso que está abierto y cuya solución está en las páginas de la novela escrita por Christian Thydell, cuyo pasado es un verdadero enigma. Erica Falck investiga en Internet (Google y correo electrónico), en la biblioteca municipal de Fjällbacka y con la ayuda de asesores como, por ejemplo, un psiquiatra de Gotemburgo que sale en las páginas de esta sexta novela.
Portada de la edición danesa de La sombra de la sirena, que llegó a las librerías de Dinamarca el 22 de marzo de 2010, muestra a una joven bajo el agua con intención de salir a la superficie. La joven tiene el pelo largo, lacio y castaño, y llevo un vestido blanco y  largo hasta los pies. La novela tiene 389 páginas y ha sido traducida por Ellen Boen. (Fuente: http://www.letrasnordicas.com/2012/06/27/las-portadas-internacionales-de-%c2%abla-sombra-de-la-sirena%c2%bb-i/).
Los capítulos no son muy largos y no poseen ni numeración ni título pero vienen introducidos por fragmentos de una historia que ha sucedido hace algunas décadas y que es fundamental para resolver los crímenes del presente. Me gusta mucho como Camilla Läckberg alterna el presente y el pasado y ese interés que tiene de que las raíces de los asesinatos haya que buscarlas 20, 30… años atrás. En esta sexta novela me ha parecido mucho más adictiva y atrayente la historia del pasado que la del presente siendo ambas muy atractivas.
En este libro Camilla Läckberg trata temas duros al hablar de enfermedades como el ictus, el cáncer y la esquizofrenia; la adopción; las amenazas; la violación; y el infanticidio. Pero también habla sobre fiestas como la Navidad al mencionar la corona y las velas de Adviento, y de una de las festividades más importantes en Suecia como es el solsticio de verano.

Valoración “La sombra de la sirena” (Camilla Läckberg):
9,8/10

Otras reseñas interesantes de La sombra de la sirena:

3 dic 2012

"Experiencias navideñas"


"Hoy es 1 de Diciembre y con un día de sol, frío, lluvia y truenos empieza el mes del Adviento y también el de la Navidad. Soy una persona muy navideña pero no me gusta ver que a finales de septiembre – cuando en Sevilla aún hace treinta y cinco grados – ya encuentre turrón Suchard en el supermercado y que unos días después éste se llene de mantecados, polvorones y demás dulces navideños.
 Tampoco me gusta que con el Pilar los canales de televisión de temática infantil o las mañanas de fines de semana sólo pongan anuncios de juguetes, siendo algunos de ellos idénticos a los que yo veía cuando tenía siete años. Más o menos en Halloween empiezan a llegar catálogos de juguetes a los buzones, eso sí no te los dan con el periódico.
A mediados de noviembre ya te encuentras el mercado de belenes colocado como cada año en la Plaza de San Francisco, los anuncios de la Lotería de Navidad – que descubres que hay quien la vende desde el mes de agosto o incluso antes – sin el calvo pero echando mano este año de algún que otro cuento infantil con el que todos hemos crecido y que en las calles ya están colocando las luces de Navidad. Una semana después descubres como en los escaparates de las tiendas los dependientes están poniendo ya los típicos adornos navideños o los vestidos que te puedes poner el próximo Fin de Año como, por ejemplo, en el Mango de Asunción.
Con el atardecer de este primer viernes de diciembre las luces navideñas de la calle San Fernando se encienden e iluminan de azul y blanco el trazado del tranvía. Ya es Adviento, acaba de empezar el puente de la Constitución y todo a nuestro alrededor nos recuerda que apenas quedan veinte días para Nochebuena. Rodeando la fuente del patio central de la Universidad nos encontramos macetas con flores de Pascua rojas y de color vainilla alternándose, y en el escaparate de Misako vemos que, además de bolsos y fundas para portátiles, hay una gran carta a los Reyes Magos.
Ayer, primer sábado de diciembre, el centro de Sevilla estaba lleno de gente tanto en la calle como en el interior de las tiendas. Las calles ya tienen las luces navideñas encendidas, la gente hace cola para ver belenes y ya escuchas villancicos a tu alrededor, como el famoso Jingle Bells. En cualquier tienda de Zara te encuentras un cartel en la caja que te dice que “adelantes tus compras navideñas” y que desde el 15 de noviembre hasta el 10 de enero tienes de plazo para hacer devoluciones. Me encontré con gente comprando ropa para Fin de Año y/o regalos de Navidad.
Me parece entretenido observar las diversas decoraciones navideñas que te encuentras en los escaparates. En los de Women’ Secret vemos letras de madera que forman Merry Xmas salpicadas de nieve y con un árbol desnudo y nevado; en los de Mango, velas, bolas y lazos; en los de Stradivarius, troncos de madera cortados y enmarcados en un paisaje completamente invernal; en los de las tiendas de Benetton, árboles de Navidad; etcétera.
En la televisión desde principios de diciembre están poniendo ya las típicas películas de temática navideña. TVE1 está anunciando para el próximo domingo 12 de diciembre por la noche la de The Holidays – cuyo título en italiano es L’ amore non va in vacanza -, protagonizada por Cameron Diaz, Kate Winslet, Jude Law y Jack Black y cuya acción transcurre entre Surrey (Inglaterra) y Los Ángeles. Es mi comedia romántica de temática navideña favorita junto a la de Love Actually que narra unas diez historias de amor diferentes durante las cinco semanas previas al 25 de diciembre y que transcurren, sobre todo, en Londres.
Hoy, 13 de diciembre, es Santa Lucía y se inicia la temporada navideña en Suecia. La mayoría de las universidades de dicho país aprovechan para hacer hoy la cena de Navidad, ya que muchos de sus estudiantes vuelven a casa por Navidad como el anuncio del turrón tan conocido en España. Las procesiones de Santa Lucía se celebran en Suecia, donde el 13 de diciembre no es fiesta oficial, y en Dinamarca, que importó la costumbre sueca.
En los países del norte de Europa es muy popular decorar los hogares durante el mes de diciembre con el Calendario de Adviento, que decora las cocinas y las salas de estar de la mayoría de las casas, y también con la Corona de Adviento, que está hecha con ramas de abeto y que tiene cuatro velas rojas que se van encendiendo secuencialmente cada domingo antes de Nochebuena y suele estar ubicada en el centro de las mesas.
En España la mayoría de las familias aprovecha el puente de la Constitución para decorar su casa con un toque navideño y que también es algo habitual en mi casa aunque este año a una semana de Nochebuena aún no hayamos puesto un solo adorno de Navidad. Una tradición muy española es el nacimiento o belén pero que también es habitual en las casas de Portugal, Francia, Italia, Alemania, Austria, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Polonia, Sudamérica y también cada vez más en Estados Unidos. También forma parte de la decoración navideña las luces; las flores de Pascua, ya sean rojas, blancas o rosas; las coronas en las puertas; las velas; los centros navideños; y las bolas de nieve con Papá Noel o un pueblo nevado.
Otro elemento muy habitual en las decoraciones navideñas en los hogares europeos y americanos es el árbol de Navidad adornado con la Estrella de Belén, las bolas que al principio eran manzanas, los lazos y las luces eléctricas que sustituyen a las primitivas velas. El árbol más típico para cumplir esta función es el abeto. El primer árbol navideño lo encontramos en Alemania en el año 1605 y la tradición de adornarlo comenzó en Alemania y Escandinavia en los siglos XVI y XVII. A Canadá llegó en 1781; a Finlandia, en 1800; a Dinamarca, en 1808 y allí en la mayoría de los hogares se decora el mismo día de Nochebuena o la noche anterior; a Viena, en 1816; a Inglaterra, en 1829; a Francia, en 1840; a Estados Unidos, en 1850; y a España, en 1870 gracias a una mujer de origen ruso. Unos de los más conocidos es el que se coloca en la plaza del Rockefeller Center de Nueva York. En las casas suecas el árbol de Navidad se pone un par de días antes de Navidad y se mantiene adornado y con luces hasta veinte días después de la celebración de la Navidad, es decir, hasta el 13 de enero.
Los mercadillos navideños son una tradición muy arraigada en buena parte de la Europa central y nórdica, tienen lugar  durante la época del Adviento y en ellos venden artículos alusivos a la Navidad, adornos para el árbol de Navidad, coronas de Adviento… Se puede ir a ellos para disfrutar del color de la Navidad; comprar el árbol, esa figurita que falta en el belén o el juguete que nos devuelve a nuestra infancia; respirar el aroma de las castañas asadas o de los dulces navideños recién humeados… Los de Colonia son los más conocidos. En Bruselas tienen lugar del 26 de noviembre al 2 de enero y presume de tener una pista de patinaje, además de celebrar conciertos y exposiciones de esculturas de hielo. El de la plaza del Ayuntamiento de Viena es uno de los más populares de Europa, tiene más de siete siglos de antigüedad, comienza a mediados de noviembre y finaliza el 24 de diciembre. En Praga dura del 27 de noviembre al 2 de enero y allí se puede disfrutar de actuaciones de marionetas de madera y coros de villancicos. El de Copenhague es en el parque de atracciones Tivoli, cuya ambientación parece sacada de un cuento de Hans Christian Andersen, y tiene una pista de patinaje sobre hielo en el lago central del parque. En el de Tallin (Estonia) nos encontramos con nieve natural cubriendo las calles y dando un toque muy romántico.
El 21 de Diciembre de 2009 fue el día que yo volvía de Padua a casa por Navidad como el famoso anuncio del turrón con el que todos en España hemos crecido. Fue un día muy largo y caótico donde cualquier vuelo que cogieses en un aeropuerto de Europa salía con varias horas de retraso o lo cancelaban por el temporal de nieve que asolaba al continente pero cuya magnitud fue bastante menor respecto al de esta semana, que ha provocado el cierre de más de una decena de aeropuertos en la Islas Británicas y el norte de Europa durante 48 horas o más, además de una multitud de problemas en las carreteras y en las líneas ferroviarias. Recuerdo ver como nevaba en el aeropuerto de Venecia estando sentada ya en el avión antes de que la tripulación nos hiciese bajar a tierra.
La Nochebuena – Vigilia di Natale en italiano y Christmas Eve en inglés – es la noche del 24 al 25 de diciembre y es la víspera de Navidad. Es bastante común una reunión familiar para cenar e intercambiarse regalos, sobre todo, en los países protestantes. En Dinamarca es esa noche cuando se ilumina el árbol de Navidad y los miembros de las familias danzan, cogidos de la mano, a su alrededor mientras cantan villancicos y salmos navideños. El menú tradicional de la cena de Nochebuena en Suecia consiste en jamón ahumado conocido como jamón de Navidad, salchichas y un plato típico compuesto por pescado y arenque. En España después de cenar y brindar con champán o cava deseando ¡FELIZ NAVIDAD! se cantan villancicos (Campana sobre campana, Noche de paz, Pastores venid, Los peces beben en el río, Los campanilleros, Blanca Navidad, Dulce Navidad…) – siendo tradicional en mi familia los de Raya Real y en los últimos años el Cantajuegos navideño por los hijos de mis primos – acompañados por panderetas y zambombas mientras se come turrón – ya sea Suchard, de Jijona, etcétera y que también encontramos en Italia (donde dos de sus dulces navideños más típicos son el pandoro, originario de Verona, y el panettone, que era un postre tradicional de Navidad milanés) y en Dinamarca -, mazapanes, polvorones, roscos de vino, alfajores…
Papá Noel o Santa Claus – Babbo Natale en Italia y Father Christmas en Inglaterra – llega con regalos la noche del 24 al 25 de diciembre y es una tradición muy arraigada en los Estados Unidos y el norte de Europa. En 1807 surgieron los ocho renos navideños que tiran el trineo de Papá Noel y hacia 1863 adquirió la actual fisonomía de gordo barbudo bonachón gracias a un dibujante alemán. A finales del siglo XIX en los Estados Unidos se creó la tradición de que Papá Noel procedía del Polo Norte  o de sus proximidades como la Laponia sueca, la Laponia finlandesa y/o Groenlandia. En Dinamarca los regalos de Julemanden (literalmente  hombre de Navidad como en alemán) se colocan debajo del árbol de Navidad y se reparten en Nochebuena tras danzar alrededor del árbol. También es en Nochebuena cuando en Suecia llega Jultmonten (literalmente Duende de Navidad como en noruego) precisamente cuando alguien de la familia se ausenta para comprar el periódico. .
Uno de los villancicos más populares es Noche de paz, cuya letra – con el título en alemán Stille Nacht, heilige Nacht – fue escrita en 1816, que fue interpretado por primera vez la noche del 24 de diciembre de 1818 en una iglesia de Austria. Se ha traducido a más de trescientos idiomas: en danés como Glade jul, dejlige jul en 1850; en inglés, Silent Night, en 1859 en Florida; en español la primera traducción registrada fue en 1871 por Federico Fliedner; y en sueco, Stilla natt, heliga natt, en 1915, 1917 y 1937. Este villancico fue cantado simultáneamente en inglés y en alemán durante la Tregua de 1914.
Algunos cantantes de éxito han escrito canciones navideñas como por ejemplo Mariah Carey y All I want for Christmas is you y también O Holy Night, Frank Sinatra y Christmas Song, Barbra Streisand y I’m dreaming of a White Christmas, y Chris Martin y Christmas Lights.
En Holanda celebran la llegada del Año Nuevo con fuegos y champán. En España comemos desde 1909 doce uvas, una por cada una de las campanadas que marca el reloj de la madrileña Puerta del Sol. En Italia a la Nochevieja se la conoce como Capodanno y cenan lentejas entre otras cosas aunque en Nápoles es también una tradición comenzar el año deshaciéndose de trastos viejos lanzándolos por la ventana. En inglés es New Year’s Eve y en Inglaterra reciben el nuevo año con las campanadas del Big Ben mientras que en Edimburgo lo hacen con procesiones de antorchas. En Austria empiezan el año con un vals en plena calle y con el tradicional concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena que es retransmitido por Televisión Española en la mañana del día 1 de enero. En Dinamarca la reina pronuncia el discurso de Año Nuevo a las seis de la tarde – como hace el rey Juan Carlos I con el discurso de Navidad a las nueve y media de la noche el día 24 de diciembre -, el comienzo del Año Nuevo lo marcan las campanadas del ayuntamiento de Copenhague y también es tradicional empezar el año rompiendo platos viejos en las puertas de las casas de sus íntimos. En Suecia durante la cena de Nochevieja se discute sobre el año que se va y sobre el que se avecina y se manifiesta la intención de mejorar y tras las doce campanadas, que son retransmitidas desde Skansen donde también se recita una poesía de Año Nuevo, se hacen las promesas de Año Nuevo.
En el siglo XIX surgieron las compras navideñas con el auge de los grandes almacenes, aparecieron los escaparates navideños, se empezaron a intercambiar regalos en la Gran Bretaña victoriana, se creó a Santa Claus y en 1843 surgieron los primeros Christmas comerciales en Londres.
El 6 de Enero es el día de la Epifanía que es festivo en España, Uruguay, Austria, Italia, Suecia, Finlandia, Croacia, Liechstenstein y Eslovaquia. Además, en España la noche del 5 al 6 de enero después de la Cabalgata de los Reyes Magos – Melchor, Gaspar y Baltasar que le regalaron oro, incienso y mirra al niño Jesús – dejan regalos a niños y mayores donde éstos hayan dejado un zapato – que en mi casa dejamos en el salón y yo personalmente un zapato de tacón entre la alfombra y uno de los sofás. Los regalos se abren por la mañana nada más despertarse, al menos en mi casa es así, donde no podemos abrir la puerta del salón hasta que no estamos los cinco. Hasta hace un par de años el día 5 de enero tras ver la Cabalgata íbamos a casa de mi abuela a abrir allí sus regalos que solía esconder en algún lugar de su casa y ahora los abrimos en casa de mis tíos junto a los de ellos antes de desayunar el tradicional roscón de Reyes con la correspondiente taza de chocolate. A mis 24 años para mí el día de Reyes sigue siendo el más especial del año – incluyendo la tarde del 5 con la Cabalgata – y me sigue haciendo tanta o más ilusión abrir los regalos que cuando era una niña y no sabía que los Reyes eran mis padres, mis abuelos, mis tíos…"

Elena Velarde
1 diciembre 2010 - 29 enero 2011

30 nov 2012

"Agradecimientos - Trabajo Fin de Máster - Curso 2010/2011"

NOTA: Éstos son los agradecimientos que escribí para mi Trabajo Fin de Máster.


"A mi tutora, Magdalena Valor, por su atenta y paciente lectura de este trabajo, y por todo lo que he aprendido de ella. También por haberme transmitido su pasión por el estudio de las fortificaciones y por haber despertado en mí un gran interés por la Génova medieval.
A los profesores del área de Historia Medieval que me dieron clase durante la licenciatura y gracias a los cuales creció mi interés por la Edad Media: Mercedes Borrero, Manuel García Fernández, Gloria Lora, Mª Antonia Carmona, Daniel Rodríguez, Federica Toniolo, Alejandra Chavarría Arnau y Michele Asolati.
Al Máster de Arqueología por darme la oportunidad de realizar esta investigación.
A la Universidad de Granada por permitirme acceder a parte de sus fondos bibliotecarios y a sus profesores del área de Historia Medieval: Alberto García Porras, Manuel Espinar, Julio Navarro, José María Martín Civantos y Antonio Malpica. Tampoco quiero olvidarme de mis compañeros de Arqueología Medieval de Granada por toda la ayuda prestada y todas las ideas compartidas.
A los bibliotecarios de Prehistoria y Arqueología (María Coto) y de Historia Medieval (Daniel y Fernando) por su ayuda y paciencia cada vez que les solicitaba algún libro o una revista.
Por último, a mi familia y a mis amigos del colegio, de la facultad y de la Erasmus que tanta paciencia han tenido conmigo este último año y que tanto me han apoyado durante la realización de este trabajo."

Firmado:
Elena Velarde
Sevilla, 18 de noviembre de 2011

28 nov 2012

Capítulo 3. "En dirección a Sevilla" ("Pinceladas al óleo")


"Habían pasado toda la mañana en "El Caldero Chorreante" y después de comer algo se dirigieron al aeropuerto con tiempo suficiente. En Heathrow Hermione se sorprendió con los familiarizados que estaban Ron y Ginny con los aeropuertos.
Facturaron juntos su equipaje y antes de subir al avión tomaron algo en una de las cafeterías de la zona de embarque y compraron algunas revistas y periódicos muggles.
- Hay cosas que, a pesar del tiempo, no se olvidan. - Pensó Ginny al observar a Ron y Hermione.
Hermione había dejado a Ron nueve años atrás por un argentino y su relación con Leonardo se acabó tras muchos años de convivencia y desde entonces se preguntaba qué hubiese pasado si no se hubiese ido a Buenos Aires y si fue un error dejar Inglaterra tras acabar los EXTASIS. Ron intentó olvidarla y ahora convivía con una chica en Kiev, sin embargo, al volver a verla le apreció una mujer aún más atractiva que la chica de la que había estado enamorado en su adolescencia y entonces supo que nunca podría dejar de amarla.
Ron y Hermione charlaban como en los viejos tiempos cuando estaban juntos y no discutían tanto. Ginny leía la revista que tenía en sus manos y pensaba en como podría decirles que se casaba en unas semanas con el heredero de Inglaterra, y eso era sólo el principio, aún ocultaba más cosas.
No sabía qué le pasaba con Hermione, sus ojos sólo veían sus labios y con la mirada la desnudaba. Sentirla tan cerca hacía que su cuerpo temblase y que el ritmo de sus pulsaciones se acelerase. Lo había dicho esa misma mañana, ahora no estaba con nadie pero a Ron le dolió decir que si tenía pareja estable. ¿Qué pasaría ahora que se habían vuelto a encontrar y que haría con Leysana? Quiso convencerse de que Hermione era ya cosa del pasado, y que su presente y su futuro estaban en Kiev junto a Leysana Timoshenko.
Había apoyado su cabeza en el hombro de Ron, cerró los ojos y se quedó dormida. Su mano se deslizó por la barra y se posó sobre la pierna de él. Nunca le iba a perdonar que se hubiese ido a Buenos Aires con todas las consecuencias que eso trajo y no podría volver a ser suyo como en aquellos días de verano ya lejanos. No pudo evitar soñar con Ron, que una sonrisa le iluminase el rostro y que sus mejillas se sonrojasen al igual que a los dieciséis años cuando todos menos Hermione sabían que se había enamorado del chico pelirrojo.
Ron notó en su pierna la mano de Hermione y con delicadeza uno de sus brazos rodeó la espalda de la chica. Volvió a tener la misma sensación de hormigueo que años atrás cuando sólo eran amigos y la abrazaba, y entonces quiso besarla. Estaba dormida y sonreía, sin embargo, se acordó de Leysana cuando sus labios casi rozaban los de Hermione.
Ginny, absorta en sus pensamientos, permanecía ajena a todo lo que pasaba a su alrededor. Tenía una revista abierta sobre sus piernas y entre sus dedos estaba el borde de la página que esperaba que pasase a la siguiente. Había algo en ese reportaje que la entristecía y que hacía que sus pupilas estuviesen cubiertas por las lágrimas. No impidió que éstas resbalasen por sus mejillas y llegasen hasta la comisura de sus labios donde dibujaban el contorno de esos otros que la despertaban cada mañana y a cuyo dueño tanto amaba.
El avión había empezado a descender cuando Hermione se despertó y avergonzada retiró su mano de la pierna de Ron. Ginny dejó de lado sus preocupaciones, pasó las páginas del reportaje a toda velocidad y con disimulo se limpió sus mejillas húmedas por las lágrimas mientras saboreaba las que llegaban hasta sus labios.
- Tengo curiosidad por saber qué ha sido de Harry en estos últimos años. - Comentó Ron.
- Supongo que vendrá al aeropuerto a recogernos. - Dijo Ginny poco convencida.
- En su carta decía que nos esperará allí. - Dijo Hermione. - Sevilla es una ciudad muy bonita, llena de color e historia. - Comentó con una sonrisa.
- ¿Cuándo has estado en Sevilla? - Preguntó incrédulo Ron.


Habían comido en la Feria con la familia de Judith y dieron un paseo por las calles del recinto ferial, que estaban llenas de coches de caballos y de sevillanos que disfrutaban de su fiesta más tópica, antes de que Harry se dirigiese al aeropuerto y Judith se reuniese con sus amigas del colegio.
Harry con uno de sus brazos rodeaba los hombros de Judith, ataviada con ese traje de gitana que se había hecho el año anterior.
- ¿En qué has pensado para esta noche? - Preguntó Judith con interés.
- En organizar un picoteo en casa. - Contestó Harry. - Quiero que conozcan la buena gastronomía que hay en Sevilla.
- Podemos hacer "rebujito" con manzanilla y "Sprite" que compré esta mañana. - Comentó Judith con entusiasmo.
- ¿No has bebido ya bastante? - Preguntó Harry preocupado.
- Aún no. - Contestó Judith con sarcasmo. - El truco está en comer y beber a la vez.
- Cariño, me tendrás que enseñar. - Dijo Harry con ironía y la besó.
- Me gustaría que me dejases enseñarles Sevilla. - Comentó Judith risueña.
- No hay ningún problema. - Dijo Harry con una sonrisa. - Ya había pensado en ti para eso.
- Con quien me iba a casar yo, si no era contigo. - Dijo Judith y ambos se rieron.
- ¿A qué hora has quedado con esta gente? - Preguntó Harry.
- A las seis y media. - Contestó Judith.
- Pues llegas tarde. Ya son menos veinticinco. - Dijo Harry mirando el reloj. - Te acompaño a la portada y los saludo que a las siete tengo que estar en el aeropuerto.
- Aún sigo sin entender porqué has estado tantos años sin ponerte en contacto con Ron, Hermione y Ginny si, de verdad, son tan importantes para ti. - Dijo Judith.
- Todavía hay muchas cosas que yo no soy capaz de explicármelas. No creo que me puedas ayudar en esto. - Dijo Harry con resignación.
- Eres tú quien no te dejas. - Repuso Judith algo molesta.
En parte Judith tenía razón, la misma de siempre cuando salía el tema en alguna de sus conversaciones. El único problema que le impedía hablarle abiertamente sobre dicho asunto era que tendría que demostrarle la existencia de un mundo que para ella sólo existía en la literatura pero que aún así le aclararía muchos aspectos sobre el pasado de Harry.
Observó ensimismada la cicatriz en forma de rayo que destacaba en la frente de Harry. Eso fue lo primero que le llamó la atención de su marido cuando le conoció, incluso más que sus penetrantes ojos verdes. Judith desconocía la historia que había tras esa cicatriz tan peculiar y lo qué significaba, sin embargo, siempre que la observaba se sentía atraída por el enigma que la acompañaba.


Sacó el móvil del bolso, cogió la maleta y se alejó. Una voz infantil respondió al otro lado de la línea, la reconoció y le pidió que le pasara con otra persona no sin antes hablar un poco con la primera.
No había podido dejar de mirarla desde que la vio esa mañana entrar en "El Caldero Chorreante". Sabía que no debía pero no pudo evitarlo. Volvía a sentir por Hermione lo mismo que en Hogwarts tantos años había ocultado.
- ¿Qué ahora con Leysana? - Se preguntó a sí mismo.
Habían cogido ya las maletas y se disponían a salir para encontrarse con Harry, sin embargo, vieron a Ginny algo alejada que hablaba por el móvil. Algo ocultaba su amiga, apenas había dicho palabra acerca de su vida después de Hogwarts.
Apenas vieron gente cuando salieron por la puerta de llegadas del aeropuerto de Sevilla. Buscaron a Harry y le vieron en medio del pasillo mirando a todos lados. Le reconocieron por su pelo azabache y su cicatriz en forma de rayo pero ¿qué había pasado con su gafas?
Ron tenía el mismo aspecto que a los diecisiete años, Ginny llevaba el pelo a la altura de los hombros, y Hermione apareció con gafas, el cabello lacio y recogido en una coleta.
- ¡Hola, Harry! - Le saludó Hermione con una sonrisa y un par de besos en la mejilla.
Al saludarle vieron que en su mano derecha lucía una alianza de oro blanco.
- ¿Quién sería la afortunada? - Se preguntaron con la mirada Ron, Hermione y Ginny.
- ¿Qué tal el viaje? - Acertó a preguntar Harry.
- Bien. - Contestó Ginny con un hilo de voz.
- Ha sido como un retorno al último año en Hogwarts. - Comentó Hermione y Harry se estremeció.
- Estoy casado con una chica muggle que no cree en la existencia de un mundo mágico. - Dijo Harry como si hubiese hecho un gran esfuerzo.
No sabía como interpretar las miradas de sus amigos: expresaban sorpresa, incredulidad, enfado... Se había precipitado.
- Ginny, ¿cómo estás? - Preguntó Harry para intentar salir de esa situación tan incómoda en la que se encontraba. - ¿Qué ha sido de tu vida?
Ginny tragó saliva y decidió que había llegado el momento de empezar a revelar más cosas aunque sólo iban a ser unas pinceladas.
- En séptimo te sustituí como buscadora y capitana del equipo de quidditch. Saqué muy buenos resultados en los EXTASIS y durante varios años he sido buscadora de la selección inglesa de quidditch. Vivo en Notting Hill en Londres y en un par de mese me caso en la catedral de San Pablo.
- ¿Qué te casas? - Preguntó Ron con incredulidad. - ¿Cuándo pensabas decírmelo? Soy tu hermano. - Dijo Ron bastante molesto.
- Lo siento pero no sabía como localizarte. Hemos estado mucho tiempo sin saber nada el uno del otro. - Se disculpó Ginny que en ese momento se sentía muy culpable.
- No te preocupes, Ginny. Te perdono. - Dijo Ron al ver lo mal que lo estaba pasando su hermana.
- Estáis todos invitados. - Dijo Ginny y así se sintió más aliviada.
- ¿Y quién es el novio? - Preguntó Hermione con curiosidad.
- Se llama Alejandro. - Contestó Ginny que no quiso dar más datos acerca de su prometido."

Elena Velarde
Febrero 2006 (corregido en octubre de 2010)

26 nov 2012

Capítulo 2. "Momentos previos a la boda" ("Pinceladas al óleo")

"Corría sin rumbo, en círculos y tenía la sensación de que no avanzaba. Todo estaba oscuro, no sabía con exactitud lo que la hacía correr y cada vez parecía menos probable que pudiese llegar a la iglesia y dar el "sí, quiero". Esta huida a ningún lugar había sido el último de los obstáculos a los que se había enfrentado en las últimas horas. No podía refugiarse en ningún sitio y su vestido, en el que había invertido el sueldo de tres meses, estaba destrozado.
Angustiada, se despertó. Otra vez era el mismo sueño que se repetía todas las noches y del que nunca sabía el desenlace pero esta noche fue peor. Todas las mañanas pensaba lo mismo: esos sueños mostraban sus más profundos miedos e inseguridades. No quería que todo lo que había soñado, se repitiese ese día, el de su boda.
Judith se enfrentaba al que iba a ser el día más importante de su vida hasta el nacimiento de sus hijos pero aún no estaba segura de si quería ser madre. Sobre el sofá estaba ese vestido de novia con el que siempre había soñado.
Por fin había encontrado a la persona con quien quería compartir su vida. Era una persona especial y muy misteriosa. Se habían aportado muchas cosas mutuamente, sobre todo, Judith a Harry quien viajaba sin rumbo como si sintiese terror a establecerse en un determinado lugar.
Sevilla era de los pocos lugares que aún no conocía después de cuatro años y medio viajando alrededor del mundo. Sólo pensaba quedarse una semana y ya era demasiado tiempo para visitar una ciudad pero sus planes se desbarataron cuando entró en la Catedral y la vio. Era una de las guías turísticas que estaba de prácticas mientras terminaba sus estudios en Historia y de las pocas que cogía grupos tanto de hispanohablantes como de anglófonos e, incluso de italianos. En ese momento Judith apenas se fijó en Harry, estaba trabajando y él era un turista más del grupo que le habían asignado.
Ese día se iban a casar en el mismo lugar donde se conocieron y que fue testigo de los primeros pasos de su relación. El banquete también se iba a celebrar en un lugar muy especial para ambos, el mismo restaurante en el que cenaron en su primera cita.
Le extrañaba que Harry no hubiese invitado a su ex ni a sus dos mejores amigos cuando no había día que no les hablase de ellos o de las experiencias que vivieron en sus años de internado. Estaba segura de que algo había pasado porque Harry no sabía nada de ellos desde los "A Levels" y Judith creía que Harry se encontraba en una situación parecida a la suya con respecto a una parte de su pasado.
Cómo echaba de menos a sus padres en ese día tan especial y el papel de Lily Evans de llevar al altar a su hijo iba a ser ocupado por Molly Weasley, que era como una segunda madre para Harry. En la boda estaría toda la familia, salvo Ron y Ginny, a quienes no había invitado. Tampoco le mandó la invitación a Hermione Granger, su mejor amiga en Hogwarts. Había estado diez años alejado de la magia y ahora se iba a casar con una joven muggle para quien el mundo mágico sólo existía dentro de la literatura.
- Harry, date prisa. A este paso, la que va a estar esperando en el altar, va a ser la novia. - Le espetó Molly.
- Recordar que no podéis usar magia ni hablar acerca de ella. - Dijo Harry por enésima vez mientras se hacía el nudo de la corbata.
- ¿Por qué no han venido Ron, Hermione y Ginny? - Preguntó Lupin.
- No les envié la invitación y de momento no quiero que le contéis que seguimos manteniendo el contacto ni que es de mi vida. Ya me volveré a poner en contacto con ellos cuando crea conveniente. - Aclaró Harry.
- Sabes que sé guardar muy bien los secretos y que cuando Ginny , me preguntaba por ti durante su séptimo curso le daba largas. - Comentó Lupin.
- Nunca nos imaginamos que Harry Potter se casaría y menos con una muggle que no cree en la magia. - Bromearon Fred y George. - Te deberías casar con nuestra hermanita y, aún así, sólo aceptaríamos a regañadientes.
Todos los presentes rieron ante dicho comentario de los gemelos.
- Menudo par tenéis como maridos. - Le dijo entre carcajadas Harry a Angelina y a Katie Bell. - Pues, Judith está encantada con vosotros. Dice que sois muy divertidos y se lamenta de no haberos conocido antes.
- Nosotros nos compadecemos de ella. - Dijeron sonrientes Fred y George. - La "pobrecita" no sabe elegir marido. - Dijeron con ironía.
- ¡Fred y George, dejad de atosigar a Harry! - Les ordenó Molly. - Harry, acelérate.
- Molly, cariño, tranquilízate. - Le aconsejó Arthur.
- ¿Sabéis a quién me recuerda Judith? - Preguntó Lupin de repente.
- ¿A quién? - Preguntaron todos con interés.
- A Lily y también siento como si en ella se condensasen Ginny y Hermione. - Dijo Lupin con cierta nostalgia.
- Judith siempre está rodeada de libros y papeles. - Dijo Harry con ironía mientras se abrochaba los botones del chaleco.
- Por cierto, a quien nunca me imaginé que iba a estar en tu boda era a Draco Malfoy y, además, como testigo de la novia. No es el mismo de Hogwarts. - Observó Lupin.
- Cambió mucho cuando conoció a Valle y a Judith, quien lo introdujo en su familia como si fuese un hermano más suyo. - Aclaró Harry.
En ese momento Harry recordó cuando se volvió a encontrar con Draco después de más de cuatro años desde que salieron de Hogwarts.


- ¡Dima! - Gritó Valle que levantó el brazo para que Judith y su acompañante se acercasen hasta la mesa donde estaba sentada con su novio.
- ¡Hola! - Saludó Judith cuando llegó. - Siento mucho el retraso.
- No hace falta que te disculpes. Sólo han sido cinco minutos. ¿Éste es el chico del que tanto me has hablado en las últimas semanas? - Preguntó Valle con bastante interés.
- Él es Harry y ellos son Valle y su novio, Draco.
- ¿Draco Malfoy? - Preguntó Harry con incredulidad.
- ¿Harry Potter? - Fue la respuesta que recibieron de Draco.
- ¿Os conocéis? - Preguntó Judith intentando romper el gélido silencio que los embargaba.
- Desde los once años y fuimos enemigos declarados durante los siete años que estuvimos en el internado. - Dijeron Harry y Draco, respectivamente.
- ¿Qué os pongo? - Preguntó el camarero que había llegado en ese momento.
- Dos tintos con blanca, dos cervezas y una ración de solomillo al whisky. - Dijo Judith.
- También nos pone una de croquetas de jamón y otra de pan de la casa de bacalao y salmorejo. - Añadió Valle.
- ¿Algo más? - Preguntó el camarero.
- De momento no. Muchas gracias. - Contestó Draco.
- Hace tiempo que no te vemos por la facultad. - Le comentó Valle a Judith.
- Y casi no paras en casa. - Añadió Draco. - Empezamos a dudar de que vivas en ella. - Comentó con una sonrisa.
- Es que he estado muy ocupada entre el trabajo, las clases... - Dijo Judith casi sin aire.
- No sé como sacas tiempo para tantas cosas si nunca has sabido organizarte. - Comentó Draco con ironía.
- ¿Sigues con las prácticas? - Preguntó Valle.
- De momento sí. Harry viene mucho a verme a la Catedral.
- Si no hubiese sido por Judith, no me hubiese quedado en Sevilla, sólo estaba de paso. Comentó Harry. - Es una magnífica guía y me está ayudando mucho con el español.
- ¿Y qué tal los exámenes? - Le preguntó Draco a Judith.
- Los resultados han sido bastante buenos. ¿Y a vosotros? - Preguntó Judith con interés.
- Igual que siempre, buenos resultados. - Dijeron Draco y Valle, respectivamente.
- Nunca creí que te iba a encontrar en Sevilla. - Le dijo Harry a Draco.
- Pues vivo en Sevilla desde los dieciocho años, estoy en quinto de Derecho y llevo cuatro años de relación con Valle. Además, dejé de ser un Malfoy a los pocos meses de abandonar Inglaterra para ser un miembro más de la familia Yorkshire Quesada. - Informó Draco.
- Te veo muy cambiado aunque en séptimo ya no eras el mismo. - Comentó Harry.
- Ése fue el curso en el que mi peor enemiga se convirtió en una persona muy especial, sin embargo, Ron, tú y yo no nos podíamos ni ver. - Aclaró Draco.
- ¿Qué sabes de Hermione? - Preguntó Harry.
- Dejó a Ron por un chico argentino y ahora vive en Buenos Aires. No sé nada más. - Dijo Draco con tristeza.
- Pues ya sabes más que yo. - Añadió Harry. - ¿Sigue manteniendo el contacto con ella?
- Ya no. - Contestó Draco con pesar. - Desde que vino con Leonardo a Sevilla durante su luna de miel no he vuelto a saber nada de ella.
- ¿Vosotras conocéis a Hermione? - Preguntó Harry.
Valle y Judith asintieron con la cabeza."

Elena Velarde 
Enero - Febrero 2006 (corregido en octubre de 2010)

23 nov 2012

Guapa


A mis amigas del colegio.

Sábado. 5 de la tarde. Acababa de dar por finalizada su jornada laboral y como cada tarde de sábado se fue de compras al centro. Salió de Intimissimi con un par de bolsas y con la esperanza de que ese fin de semana el conjunto de ropa interior que acababa de comprar no se lo despojase uno de sus compañeros de piso, el mismo con el que acababa en la cama todos los fines de semana tras una noche de juerga.
Nunca pensó que con el paso de los años acabaría compartiendo piso con cuatros amigos de la Erasmus en la misma ciudad donde se habían conocido. Los cinco ya habían dejado atrás su etapa universitaria y hacía ya algo más de un año que el trabajo los había vuelto a reunir en la capital andaluza en unas condiciones que nos les permitían a ninguno de ellos alquilarse, y menos aún comprarse, un piso para ellos solos. Había sido ahora cuando la amistad de Amanda con sus compañeros de piso había surgido, a pesar de que siempre mantuvo el contacto con ellos a través del Facebook y del Tuenti en aquellos años en los que cada uno de ellos estuvo en sus respectivas ciudades.
Salió de la ducha y se envolvió en la toalla. El pelo le chorreaba, se lo peinó y cogió el secador. Cuando ya estaba totalmente seco, se fue a su habitación a buscar la plancha y allí delante del espejo se lo alisó mientras escuchaba las canciones de Guapa.
Paolo vio, a través de la puerta entreabierta, como Amanda, en minifalda y sujetador, se maquillaba. Al terminar guardó la sombra de ojos en el neceser que tenía encima del escritorio junto al portátil y cogió primero el rímel, después el colorete y, por último, el pintalabios.
Se acababa de poner la camiseta cuando escuchó el sonido de llamada del Skype. Cogió el portátil del escritorio, se tumbó en la cama y se puso el ordenador sobre sus muslos. Subió el volumen y contestó. Era una amiga del colegio que la llamaba para informarle de que ya sabía el día que se iba a casar y para que Amanda le confirmase si iría o no acompañada a la boda. La respuesta fue un casi inaudible “sí” acompañado de una tímida sonrisa y de la mirada de una enamorada.
Ir juntos a esa boda sería admitir que su relación era mucho más seria que la que tenían dos compañeros de piso que se acostaban juntos las noches de los sábados. Amanda y Paolo justificaban dicho hecho con el estrés laboral acumulado durante la semana y con la ingesta de alcohol. Sin embargo, tanto sus compañeros de piso como sus amigos de Génova y Trieste, respectivamente, sabían que lo que entre ellos había iba mucho más allá de una amistad donde había sexo sin sentimientos, según las palabras insistentes de Paolo y Amanda. Nadie se olvidaba de la complicidad que siempre existió entre los dos desde el momento en que se conocieron y del flirteo que había habido entre ambos durante la Erasmus y también después por Internet.
Cogió el bolso de Bimba y Lola que estaba colgado del perchero mientras escuchaba 20 de enero de La Oreja de Van Gogh. Guardó en su interior la cámara de fotos, el monedero, las llaves y la Blackberry. Por último, se puso los peep-toes azules que se había comprado unos días antes en Mango.
La noche empezaba en el Postura y seguiría en alguna discoteca del centro o de la calle Betis. Esa noche tanto Amanda como Paolo sólo esperaban acabar en la cama con algún desconocido. Sin embargo, con el baile y los cubatas de Brugal se volvió a repetir la misma historia de todos los sábados con la misma consecuencia de un ya cotidiano despertar de domingo.
Todo empezó una noche de principios de verano en la terraza del Alfonso y tras haber bebido unas capirinhas. Se encontraban bailando en medio de la pista cuando acortaron tanto las distancias entre los dos que sus labios se rozaron y en lugar de alejarse, profundizaron el beso. Apenas unos diez minutos después estaban camino del piso y a punto de dar un paso tan decisivo en su relación de amistad que ya nada volvería a ser lo mismo entre los dos.
Domingo. 10 y media de la mañana. Se despertó y se miró. Desnuda y sola. Estaba en su cama y la ropa tirada por el suelo. Sonreía como una tonta enamorada.
Se duchó y se hizo una cola de caballo. Se vistió con unos vaqueros y una camisa de cuadros de Abercrombie and Fitch.  Recogió la ropa y se dirigió a la cocina donde la esperaban Paolo y el desayuno. Se dejó seducir por la mezcla del olor de café recién hecho con el del pan recién tostado.
Paolo la recibió con un beso de buenos días y con una sonrisa que fue correspondida. Desayunaron café con leche, un par de tostadas con mermelada de fresa y un zumo de naranja recién exprimido que ambos agradecían en una fría mañana de invierno.
Empezaban así otro domingo más, igual a los anteriores. Era el único día de la semana que se reservaban para los dos y para disfrutar el uno del otro. Se comportaban como una pareja aunque ellos negaban que lo fuesen. No querían reconocer que disfrutaban haciendo cosas juntos y que sus pensamientos estaban monopolizados por esa otra persona. Habían estado tantos años deseando superar la frontera de la distancia y anhelando que sus labios al menos se rozasen, que ahora que lo habían logrado negaban todo lo que en su día se reconocieron a sí mismos que sentían.
Sus domingos se resumían en dar un paseo durante el cual compraban castañas asadas, en comer en los 100 Montaditos, tomarse un cappuccino en el Café de Indias y merendar un chocolate con churros en la calle San Eloy."

Elena Velarde
27 - 30 septiembre 2011