Mostrando entradas con la etiqueta Máster. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Máster. Mostrar todas las entradas

9 oct 2015

"Una erasmus en Bruselas" (Alfredo Escardino)

(Leído en agosto de 2015)

(Fuente: Elaboración propia).
Una erasmus en Bruselas es la novela con la que debuta Alfredo Escardino (Valencia, 1961). La publicó la Editorial Funambulista el 24 de marzo de 2014 y ha debido ser tal su éxito que en abril de 2014 se publicaron la segunda y la tercera edición, en mayo de 2014 la cuarta, en octubre de 2014 la quinta y en abril de 2015 la sexta. Se trata de una edición denominada rústica con solapas, tiene 448 páginas y cuesta 19,50 euros.
Seguramente no fuese ésa la intención del autor pero podríamos considerar a Una erasmus en Bruselas como una novela New Adult. Es verdad que esta etiqueta comercial es una invención reciente del mundo editorial estadounidense (2009) y que la beca Erasmus nació en 1987 en un contexto europeo aunque con posterioridad surgiese la Erasmus Mundus que la hizo extensible a los otros continentes. Si entendemos que una novela New Adult se caracteriza por retratar esa etapa en la que los adolescentes se van adentrando poco a poco en el mundo adulto y que esto implica retratar la vida universitaria y las primeras prácticas laborales hace que Una erasmus en Bruselas sea una alternativa al New Adult más comercial, romántico y anglosajón que está llegando a las librerías españolas (con autoras como Jessica Sorensen o Abbi Glines) y que están usando como modelos los escritores en España (Alice Kellen, Natalie Convers, Victoria Vílchez, María Martínez, Elena Castillo Castro, Alexandra Roma, Iris Mackenzie…).
Creo que Una erasmus en Bruselas podría ser considerada como un New Adult por varios motivos. La protagonista, Cristina Vilanova, tiene 23 años y algunos de sus amigos en Bruselas (Reyes, Francesca, Almudena o Jessica) podrían ser de su edad o algo mayores aunque esto no se especifica. La experiencia Erasmus es una situación relativamente pasajera que ha formado, forma y formará parte de la vida universitaria de muchos jóvenes europeos (de los países de la Unión Europea más Islandia, Noruega, Suiza y Turquía) y en esta novela se muestra bastante bien a través del punto de vista de la protagonista que nos habla en primera persona acerca de su día a día, las clases en la Universidad Libre de Bruselas, las fiestas universitarias, las dificultades de vivir en un país extranjero donde no hablan tu lengua materna y lejos de las comodidades de tu entorno, los exámenes, la convivencia con otros compañeros de estudios o de trabajo… Me gustaría advertir que esta novela relata cómo habría sido la experiencia Erasmus  en sus primeros años (1988) y esta advertencia va, sobre todo, para todos aquéllos que la hayamos disfrutado en esta última década y es que no vamos a encontrar referencias socioculturales y tecnológicas que puedan recordar, por ejemplo, a la mía durante el curso 2009 – 2010 en el noreste de Italia: portátiles, móviles, chats como el Messenger, videollamadas de Skype o redes sociales como Tuenti o Facebook. La editorial Funambulista promociona esta novela como aquélla “(…) que a todo erasmus le encantaría leer (…)” y en mi caso han acertado, ya que muchas de las reflexiones que Cristina Vilanova hace acerca de la Erasmus y su experiencia en el extranjero son válidas tanto en 1988 como en 2010, 2013 o 2015.
La trama de Una erasmus en Bruselas es compleja porque no sólo abarca los meses de la Erasmus de la protagonista, sino que también aborda la problemática de las primeras prácticas profesionales y remuneradas que hacen los estudiantes universitarios tras licenciarse o hacer un Máster. En este caso es un stage (término que también se utiliza en Italia con el mismo fin, a pesar de tener la palabra tirocinio con el mismo significado) en la Comisión Europea (y que al parecer el autor ya había realizado a finales de los 80). Esta circunstancia, unida a otras más personales, hace que a la protagonista le entren dudas acerca de alargar de manera indefinida su estancia en Bruselas o volver a Valencia. Esto le ayuda a Alfredo Escardino a abordar ciertas cuestiones que todo joven debe afrontar al terminar los estudios y adentrarse en el mundo laboral: las oposiciones a eurofuncionario, los envíos de currículums y las entrevistas de trabajo.
Una erasmus en Bruselas es una novela que me ha encantado, que he disfrutado mucho leyendo y que me ha hecho recordar, por un lado, mi experiencia Erasmus y, por otro, la que tuve tiempo después como becaria Leonardo da Vinci (primavera de 2013). Ambas me han enriquecido y me han marcado. Sin embargo, las primeras páginas no me han entusiasmado tanto como el resto de la novela. Ésta está contada principalmente en primera persona desde el punto de vista de Cristina Vilanova aunque de vez en cuando se introducen fragmentos en tercera persona que nos alejan un poco del día a día de la protagonista.
Otro tema sumamente interesante que se trata en la novela es la situación política de la CEE (Comunidad Económica Europea) antes de pasar a llamarse UE (Unión Europea) y convertirse en una unidad política y no sólo económica. Nos encontramos ante la llamada Europa de los 12 que está en negociaciones con los países escandinavos (supongo que la referencia que se hace a Escandinavia en la novela será a Noruega y Suecia) para su integración en la CEE y ser 16 países. También es interesante conocer cómo se veía en Bruselas la tensa situación política que había entonces en Europa y previa a la caída del muro de Berlín, la desmembración de la Unión Soviética y la posible integración de los países de Europa del Este en la CEE. Se citan a políticos de la época como Felipe González, Margaret Thatcher, Gorbachov, Mitterrand o Reagan.
Una erasmus en Bruselas se desarrolla en 1988 (de febrero a diciembre aproximadamente) en Bruselas. Algunos capítulos tienen lugar en Amberes, Brujas, la costa valenciana, Sevilla y Berlín. También se mencionan Lieja, Cornualles, Madrid, Londres, el Puerto de Santa María, Nancy, Nápoles, Isla Cristina, Capri, Riad, Veracruz, Cádiz, Marsella, Dublín, Salamanca, Benidorm, Torremolinos, La Coruña, Greenwich, Estrasburgo o Barcelona, entre otros lugares.

Valoración “Una erasmus en Bruselas” (Alfredo Escardino):
10/10

22 feb 2013

Pinceladas de metodología de excavación arqueológica

En la entrada de hoy voy a ilustrar con fotografías y breves descripciones algunas de las actividades más características de una excavación arqueológica. El único objetivo de esto es acercar de una manera amena el trabajo de los arqueólogos al público en general.
El horario de trabajo de las excavaciones empieza entre las 7 y las 8 de la mañana y se trabaja de lunes a viernes, en muchas de ellas se trabaja en turnos de mañana y tarde, y en algunas también se trabaja los sábados por la mañana. Normalmente en las que se llevan a cabo durante el período estival el equipo de excavación convive durante su realización.
Panorámica de la excavación del yacimiento Jardín de Alá en el municipio sevillano de Salteras durante el mes de marzo de 2006. Se trata de la primera excavación en la que participé gracias a una optativa (Técnicas y Tendencias en Arqueología) que di durante el segundo cuatrimestre cuando estaba en primero de carrera. El informe de esta excavación lo podéis encontrar en el Anuario Arqueológico de Andalucía 2006, que se publicó en 2011. (Fuente: Elaboración propia).
En una excavación pueden aparecer restos óseos, por lo que un arqueólogo deberá saber algunas técnicas básicas relativas a este tipo de materiales como delimitación del esqueleto y la meticulosidad que requiere debido a su fragilidad y a la cantidad de información que contienen. Hay que ser muy cuidadosos y tener mucha paciencia porque es un trabajo que requiere mucho tiempo y atención. Esta fotografía corresponde a la excavación que se realizó en el Anfiteatro Romano de Carmona durante el mes de julio de 2011 y que fue la última excavación en la que he participado. Dicha excavación formaba parte de las prácticas de campo del Máster Interuniversitario en Arqueología de las Universidades de Sevilla y Granada que hice durante el curso 2010 – 2011. (Fuente: Elaboración propia).
Un aspecto muy importante en la arqueología de campo es documentar todo porque la excavación es destrucción. Empezaré con la documentación escrita que consiste en el diario de excavación, cuyas anotaciones nos ayudarán a rellenar las lagunas que nos podamos encontrar cuando tengamos que redactar el informe y la memoria de la excavación, y las fichas estandarizadas, que son los papeles que sujeta la joven italiana de la foto. En esta panorámica podemos observar el método de excavación arqueológica que propuso Andrea Carandini a principios de los 90 en sus Historias en la tierra: manual de excavación arqueológica publicado por la editorial Crítica en 1997 y donde adoptó el sistema Harris a la arqueología italiana. La foto pertenece a la campaña de excavación del verano de 2007 en la Villa Romana del Casale (Piazza Armerina, Sicilia, Italia). (Fuente: Elaboración propia).
Tan importante como la documentación escrita son la gráfica y la fotográfica, la cual hoy día se hace con una cámara de fotos digital. Se tienen que hacer dibujos de planta de todas las unidades estratigráficas que se excavan, al igual que los perfiles y de aquellos hallazgos que se hagan y que tengan cierto valor. Los dibujos se hacen a escala, en papel milimetrado y con un lápiz o mina. Normalmente se utilizan bastidores de madera para poder dibujar de pie. Se suelen hacer esbozos y croquis en los diarios de excavación y/o en las fichas. Esta foto pertenece a una práctica de dibujo arqueológico formaba parte del citado Máster y que se realizó a finales del mes de mayo de 2011 en el término municipal de Alcalá de Guadaíra (Sevilla). (Fuente: Elaboración propia).
Un material que es muy frecuente en las excavaciones arqueológicas es la cerámica. Durante el trabajo de campo ésta se excava, se limpia, se sigla y se clasifica mientras que en el laboratorio se dibuja, se fotografía y se analiza. Esta foto la hice mientras algunas de mis compañeras españolas e italianas lavan la cerámica que se encontró durante la campaña de excavación del verano de 2007 en el yacimiento de la Villa Romana del Casale (Piazza Armerina, Sicilia, Italia). La cerámica se lava en cubos que se llenan de agua y usando cepillos para después dejarlas secar al sol. (Fuente: Elaboración propia).
Cuando se excavan restos óseos, éstos se han de documentar, dibujar y fotografiar antes de extraerlos pero también hacer de recibir una limpieza superficial en el propio yacimiento antes de entregárselos al antropólogo físico para su estudio. Los huesos se pueden limpiar en seco con un cepillo de dientes adquiriendo una tonalidad grisáceo o se pueden lavar con agua y secado al sol obteniendo así un tono ocre. Esta foto pertenece a la excavación de urgencia del yacimiento Jardín de Alá en el término municipal de Salteras (Sevilla) en el mes de marzo de 2006. (Fuente: Elaboración propia)
Sé que la excavación es el aspecto más atractivo del trabajo de un arqueólogo pero también es la parte más dura, meticulosa y lenta, sin embargo, es la más gratificante en el momento en el que se produce el hallazgo y soy consciente del importante papel que ha jugado en mi elección por esta profesión tan llenas de mitos. Esto me sirve de conclusión a esta entrada con la que he intentado dar una imagen de la excavación mucho más cercana a la realidad y bastante alejada, por tanto, de Indiana Jones.

30 nov 2012

"Agradecimientos - Trabajo Fin de Máster - Curso 2010/2011"

NOTA: Éstos son los agradecimientos que escribí para mi Trabajo Fin de Máster.


"A mi tutora, Magdalena Valor, por su atenta y paciente lectura de este trabajo, y por todo lo que he aprendido de ella. También por haberme transmitido su pasión por el estudio de las fortificaciones y por haber despertado en mí un gran interés por la Génova medieval.
A los profesores del área de Historia Medieval que me dieron clase durante la licenciatura y gracias a los cuales creció mi interés por la Edad Media: Mercedes Borrero, Manuel García Fernández, Gloria Lora, Mª Antonia Carmona, Daniel Rodríguez, Federica Toniolo, Alejandra Chavarría Arnau y Michele Asolati.
Al Máster de Arqueología por darme la oportunidad de realizar esta investigación.
A la Universidad de Granada por permitirme acceder a parte de sus fondos bibliotecarios y a sus profesores del área de Historia Medieval: Alberto García Porras, Manuel Espinar, Julio Navarro, José María Martín Civantos y Antonio Malpica. Tampoco quiero olvidarme de mis compañeros de Arqueología Medieval de Granada por toda la ayuda prestada y todas las ideas compartidas.
A los bibliotecarios de Prehistoria y Arqueología (María Coto) y de Historia Medieval (Daniel y Fernando) por su ayuda y paciencia cada vez que les solicitaba algún libro o una revista.
Por último, a mi familia y a mis amigos del colegio, de la facultad y de la Erasmus que tanta paciencia han tenido conmigo este último año y que tanto me han apoyado durante la realización de este trabajo."

Firmado:
Elena Velarde
Sevilla, 18 de noviembre de 2011