21 nov 2012

Experiencias literarias



A Mª Ángeles Guerrero por transmitirme
su pasión por la historia y la literatura
cuando yo tan sólo era una niña.



"Estoy escribiendo este ensayo en un apartamento a pie de playa mirando el horizonte y escuchando las olas al romper. Esto siempre me ha inspirado y siempre he disfrutado creando personajes e imaginando historias observando el mar.
Me gusta leer, sobre todo, en la cama, en la playa y en el sofá. Otros sitios donde también se puede hacer y abstraerse es en el coche, el autobús, el metro, el tren, el avión, el aeropuerto e, incluso, en la biblioteca. Soy de esas personas que estudian mejor en una biblioteca que en su casa. Cuando tengo que estudiar, me consuelo al observar a otros que están en mi misma situación. Me queda un solo curso para licenciarme en Historia pero me encantaría poder estudiar Literatura.
Hace unos días se estrenó la sexta película de Harry Potter. Supongo que la veré pero ya me resulta bastante cansina dicha historia. Seguramente algún día lea el séptimo libro pero me decepcionó mucho que cuando se publicó en inglés hace un par de años la literatura se convirtiese entonces en sinónimo de markéting.
Cuando leo una novela, tiendo a leerme por encima algunas páginas posteriores e, incluso, el final. A veces me leo sólo determinados fragmentos de una novela que después me leeré o que ya me haya leído con anterioridad. A pesar de hacer esto, disfruto leyendo esas novelas aunque me adelante en mis lecturas y haya pasajes que me lea dos o más veces. Cuando leo me fijo en si hay o no erratas, si están bien escritas y/o traducidas, el estilo y en mil detalles más porque así se aprende tanto a leer como también a escribir.
Cuando he de elegir un nombre para un personaje hago tres listas: una de nombres masculinos, otra de nombres femeninos y una última de apellidos aunque añado una cuarta de patronímicos si se trata de nombres rusos. Suelo buscar los nombres en Internet, revistas, libros, periódicos, apuntes de clase e, incluso, hasta en la agenda del móvil. Hago listas para nombres españoles, vascos, italianos, rusos, suecos, ingleses, etcétera, ya que depende de donde sean los personajes. De estas listas escojo los nombres completos de los personajes, las acabo rompiendo y después de un tiempo las rehago. En el siguiente párrafo pondré ejemplos de nombres de personajes.
Nombres y apellidos españoles que he usado son Pablo Cid de Maria, Mariana Quesada, Sandra Mendoza Coronel y Paloma Vasco Gallego. Entre los vascos estarían Edurne Ibarguren, Iraide Zabalegi, Maider Aritztondo Isturitz y Gorka Goikoetxea. De nombres rusos destacaría Iván Kuptsov, Aliena Vitrichenko, Leysana Timoshenko, Irina Sitnikova, Vera Nekrasova y Vladimir Ulianov. Nombres ingleses serían Ashley Knightley y Emily Tudor.
Los lugares donde se ambientan las novelas también son importantes. Mi primera novela centra su acción principalmente en Punta del Este (Uruguay) e Igarka, que es una ciudad que se encuentra en el norte de Siberia y que encontré mirando con detenimiento un mapa de Rusia que vi en un atlas. La acción de la segunda se desarrolla entre Sevilla y Londres y la tercera de momento sólo en la Costa Cantábrica en general y en particular en Llanes, Bustio y Bilbao. La primera de estas localizaciones es una villa medieval del oriente de Asturias, la segunda es un pequeño pueblo pesquero de Asturias en el límite con Cantabria y la tercera es la capital industrial del País Vasco.
La mayoría de las personas que son sólo lectoras suelen pensar que las novelas se escriben con bastante facilidad y que son sólo fruto de la inspiración pero cuando además de leerlas la escribes, la perspectiva cambia y valoras todo el trabajo que hay detrás de una novela. No es fácil crear una historia que sea original, creíble y atractiva en todos sus aspectos y esto suele traer más sinsabores que alegrías. Entre los primeros está el miedo a la página en blanco, las continuas dudas de si merece la pena lo que se escribe, los bloqueos, el que te surja una idea pero no haya forma de contarla… Son pocas las satisfacciones pero son tan gratificantes que superan con creces todo lo anterior y hacen que merezca la pena afrontar la escritura de una novela.
Aunque no se escriba con bolígrafo o en el ordenador, se  es escritor siempre. Nunca hay que dejar de observar, escuchar y reflexionar aunque en apariencia eso no lleve a ningún lado. También es importante viajar y conocer otras culturas que te ayuden a abrir tu mente. Hay que acumular experiencias y reflexionar sobre aquellas que son ajenas a nosotros porque todo esto nos dará argumentos que después podremos reflejar sobre el papel.
Soy una persona que me exijo mucho, que tengo mucho afán de superación y que busco la perfección en todo lo que hago pero soy muy insegura y tiendo a minusvalorarme. Digo esto porque me cuesta mucho creer que yo escribo tan bien como me han comentado más de una vez. Quien me ha leído dice que transmito mucho a través de las palabras escritas pero en mi vida diaria casi nunca muestro mi sensibilidad, que es bastante alta, porque no me gusta que los demás vean que también soy frágil.
Después del parón del Año Erasmus, recupero la escritura de este ensayo siendo ya licenciada aunque aún no oficialmente. Esto no significa que en estos meses haya abandonado a mi yo escritor, sino todo lo contrario, a pesar de que casi no he escrito, ya que me he dedicado a documentarme con ayuda de Internet. Si sabes lo que buscas, Internet y la Wikipedia se pueden convertir en tus aliados sin olvidar lo que te puede aportar la literatura, el día a día, etcétera.
Una de las primeras cosas en la que maduré y cambié en los primeros meses de la Erasmus fue en mi forma de ver y de comprender el proceso de escritura de una novela haciendo un importante trabajo de documentación e investigación antes de escribirla, en el que aún sigo inmersa, algo que no he hecho nunca, y que está significando un gran reto. Algo fundamental de este trabajo previo son las Fichas de personajes de una novela, en las que empecé a pensar hace un año en Peñalosa tras ver fichas de carácter arqueológico y cuya idea ocupó mis pensamientos hasta que éstos fueron monopolizados por unos expresivos y penetrantes ojos verdes, pero que tomó forma casi definitiva en Noviembre cuando hice una ficha estándar en el Word que uso para copiar y crear así documentos de cada uno de los personajes de la novela correspondiente.
Escucho las canciones cantadas en italiano por Laura Pausini en Primavera in anticipo, un regalo que me hice en Padua al mes de empezar la Erasmus tras la visita que me hicieron mis padres y mis hermanas. Sus letras me traen recuerdos entrañables como subir la persiana a las cinco de la tarde y ver que era noche cerrada, cenar a las ocho y darme cuenta de que de alguna manera había desperdiciado el día, que pasasen los días y no viese el sol, el ser de las pocas personas que empezó a salir menos y que decidió estudiar antes de Navidad, etcétera. También fue entonces cuando me sorprendí a mí misma con una forma de entender, sentir y vivir  mi faceta escritora más madura y adulta como cuando buscaba información sobre nombres propios en las Wikipedias en español, italiano e inglés, e hice la ya mencionada Ficha de personaje de una novela; cuando empecé a recuperar sueños e ideas de cuando yo era adolescente y que, por un lado, de alguna forma había abandonado pero que, por otro lado, con los años habían madurado haciendo que no me olvidase de ellas. 
Hacía mucho tiempo que una novela no me emocionaba de verdad hasta hace un par de semanas cuando en el viaje de Asturias a Sevilla me leí gran parte de En vísperas de Iván Turgueniev. Fue otra novela de este autor titulada Primer amor mi primera aproximación a la literatura rusa pero cuando la leí con trece años me gustó más bien poco. Ha tenido que pasar una década para que me volviese a acercar a Turgueniev pero esta vez me ha encantado la obra que he leído y la historia de amor de Yelena e Insarov es una de las que más me ha llenado.
Ayer (13 de septiembre) por la tarde tirada en el sofá me terminé de leer el séptimo libro de Harry Potter que me compré hace justo una semana (7 de septiembre) al verlo en la Casa del Libro. Sé que lo que a continuación escribiré en este ensayo contradice lo que habéis leído más arriba al inicio de éste. También sé que lo podía haber tachado pero no lo he hecho porque era así como pensaba el 18 de Julio del año pasado – que fue cuando escribí ese párrafo – y todavía pienso que el markéting en la literatura no es bueno. También sé lo que escribí en la última frase del ensayo Harry Potter visto por una veinteañera y debo decir que ahora pienso al revés, es decir, que considero mejor escritora a J. K. Rowling que a J. R. R. Tolkien.
Ya no pensaba ni comprarme ni leer Harry Potter y las reliquias de la muerte hasta que a principios de este mes de Septiembre me releí mis fragmentos favoritos del sexto libro de Harry Potter y tras haberme leído en Agosto Noviazgo y matrimonio de Anthony Trollope, cuyo estilo me gustó por su agilidad, por sus concisas descripciones y su forma de contar historias de amor. Tanto con En vísperas como con el séptimo libro de Harry Potter ha sido la primera vez que no me he adelantado en mis lecturas, sino que he preferido que ellas mismas me sorprendiesen  me sedujesen con cada frase escrita.
A medida que avanzaba en mi lectura de Harry Potter y las reliquias de la muerte admiraba más a J. K. Rowling aunque también debo decir que admiro mucho también a la traductora de Harry Potter de la editorial Salamandra, quien ha hecho un gran trabajo desde mi punto de vista. Admiro a Rowling como nunca pensé que iba a hacerlo y lo hago después de llevar meses documentándome e intentando escribir esa novela con la que llevo soñando más de una década pero me da la sensación de que avanzo muy lento. Ahora valoro mucho como Rowling ha logrado escribir una novela de más de tres mil páginas dividida en siete tomos a lo largo de diecisiete años y que ésta se hubiese convertido en el fenómeno literario más importante del cambio de milenio, sobre todo, a partir del cuarto libro. No ha debido ser fácil escribir su historia sobre Harry Potter de los tres últimos libros – y sobre todo del séptimo – sin verse afectada por los fanfictions y los rumores sobre los que sus lectores debatían en los foros que encontramos en Internet. Por último, ¿cómo iba a sospechar Rowling que gracias a aquella idea que tuvo en un viaje en tren de Manchester a Londres hace ya veinte años y que escribió a manos en diferentes cafeterías de Edimburgo se convertiría en una de las sagas más importantes de la literatura fantástica y que gracias a los siete libros que la componen muchos niños y adolescentes conocieron el placer por la lectura aunque otros lo hayan hecho con la saga de Crepúsculo de Stephenie Meyer como, por ejemplo, mi hermana pequeña, que tiene ya quince años?
Rowling ha declarado que su libro favorito de Harry Potter es el último y para mí ha sido igual, seguido por el sexto, haciendo de éstos mis dos libros favoritos de toda la saga. Son dos libros con una importante carga de sentimientos y emociones donde los primeros amores y la amistad juegan un papel muy importante. Lo más interesante del séptimo para mí es el viaje por la isla de Gran Bretaña de los tres protagonistas (Harry, Ron y Hermione) – haciendo que Hogwarts sólo aparezca en los últimos capítulos – que significa una importante prueba para su amistad y para sí mismos y donde se ve una gran madurez tanto en el propio estilo de la escritora – sin olvidarnos de la traductora para quien lo hayamos leído en español – y del trío protagonista. Digo trío porque tan protagonista es Harry Potter como lo son sus dos íntimos amigos: Ron Weasley y Hermione Granger, quienes en el séptimo libro son dos piezas clave aunque los siete libros estén narrados desde el punto de vista de Harry, lo que tiene su mérito.
Es verdad que antes de leer Harry Potter y las reliquias de la muerte ya tenía información sobre la trama pero eran meros datos que no le han restado interés a la lectura aunque por suerte no he leído nada acerca de la película, que se estrenará en unos meses hasta que no he terminado el libro. Es un error pensar que no vamos a disfrutar de un libro por tener información acerca de éste y de su final porque entonces rechazaríamos leer aquellos clásicos que hemos estudiado en el colegio, de los que hayan hecho versiones cinematográficas o televisivas que ya hayamos visto… como pueden ser Cumbres Borrascosas, Madame Bovary, Anna Karenina o El Señor de los Anillos ni me habría podido leer La hija del capitán de Pushkin dos veces. He disfrutado del séptimo libro de Harry Potter por el gran número de giros de la trama que desconocía y que me han sorprendido; por los detalles que tan importantes son en la literatura pero también en la vida; por el crecimiento psicológico de los protagonistas y por aquellos retos que le han puesto a prueba a cada uno de ellos pero también a su amistad e, incluso, al amor entre Ron y Hermione; por ser una de las pocas donde la amistad tiene suma importancia convirtiéndose en uno de los ejes del libro; por no centrarse en Hogwarts y mostrar a través de descripciones los diferentes paisajes que podemos encontrar en Gran Bretaña siendo la mejor la que mencionaba olas, mar, acantilados…; porque narra un viaje que es un reflejo de superación y madurez; y por muchas más cosas. Quizás lo que no me ha gustado mucho ha sido el epílogo de la saga, que  según tengo entendido escribió Rowling hace veinte años, seguramente porque me lo esperaba diferente, ya que la mayoría de los fanfictions que he leído relataban el último año o la vida ya fuera de Hogwarts que escribieron fans de Harry Potter y que colgaron en Internet, pero es el final que ha decidido la autora y que ella más apropiado ve para poner punto y final a su novela.
¿Quién me iba a decir a mí que volvería a disfrutar leyendo Harry Potter y fanfictions de dicha saga después de tres o más años? ¿Quién se atrevería a decirme cuando empecé tercero de Historia que al licenciarme volvería a estar frente la pantalla del ordenador leyendo fanfictions en Internet y no buscando información sobre asuntos muy diversos que nada tienen que ver con Harry Potter? Hace cinco o seis años descubrí Fanautores y en esa página leí mis primeros fanfictions, que ahora quizás me aburrirían, pero hará ya más de tres años que dejó de existir siendo suplantada por la página actualmente conocida como Potterfics donde leí el Dramione titulado Cicatrices aunque pronto me olvidé de ella. Hace unos días la redescubrí y ya he leído algunos fanfictions y he descubierto que es una web madura donde se fomenta la escritura creativa y se persigue el plagio teniendo que mencionar a qué autor/a pertenecen los personajes, los lugares, las ideas… que se pueden coger prestados para escribir un fanfiction, que aún así ha de ser una historia original, algo difícil pero que cada escritor logra gracias a su propio estilo, sus experiencias y la visión personal que tenga de la vida.
En más de un libro para aprendices de escritores, en más de un artículo escrito por un escritor consagrado, etcétera recomiendan que hay que leer de todo tanto literatura mala como buena. La mala te enseñará que errores no has de cometer y la buena te ayudará a mejorar. También te recomiendan leer a clásicos, a escritores contemporáneos consagrados, a aquellos menos conocidos, a noveles y a los aficionados porque de todos puedes aprender y mucho. Vivimos una época donde la literatura ya no sólo la puedes encontrar en bibliotecas y librerías, sino también en Internet. En mi reencuentro con los fanfictions he leído historias mal escritas pero también he leído otras que me han sorprendido de lo bien escritas que están, de lo mucho que pueden llegar a emocionarme y que superan a aquellas que consideraba bien escritas y que tanto me gustaron leer hace cuatro o cinco años en Fanautores. No me avergüenzo al reconocer que leo fanfictions porque algunos de ellos – los que más me están gustando y llenando – me están dando ideas para la novela que tengo en mente que aparentemente poco tiene que ver con Harry Potter.
Si uno de los objetivos de los escritores es escribir sobre el mundo que les rodea y la época en la que viven, los del siglo XXI si quieren ser fieles a su día a día no pueden negar las nuevas tecnologías en sus novelas. Éstas ganarán en matices al mencionar en sus páginas las redes sociales (Tuenti, Facebook, Twitter...), los e-mails, los móviles, Youtube o Cinetube, los foros, los blogs, el Messenger, los chats, la TDT, etcétera y, además, se acercarán al lector actual. Hay historiadores que dicen que desde los años ochenta pero, sobre todo, a partir del 2000 estamos viviendo la que sería la III Revolución Industrial o Revolución Tecnológica y que en diez años gracias a los avances de la informática, la telefonía e Internet ha cambiado mucho más profundamente a la sociedad – aunque aún no seamos conscientes de todo esto – que las anteriores revoluciones que ha vivido la humanidad.
Conozco pocos libros que no estén dedicados a una persona, un lugar, etcétera. A día de hoy sólo he escrito dos dedicatorias: la de este ensayo a una profesora mía de literatura de cuando yo estaba en el colegio y que fue un gran apoyo cuando di mis primeros pasos en el terreno de la escritura, y la de mi tercera novela a mi mejor amigo. 
Nací el mismo día – un 19 de enero – que el escritor estadounidense Edgar Allan Poe. Hice un pequeño trabajo sobre él cuando estaba en segundo de Bachillerato y leí algunos de sus cuentos de terror, que he de reconocer que me gustaron. Juan Manuel de Prada en un artículo titulado Poe y publicado en XLSemanal el 1 de febrero de 2009 dice que Poe fue un escritor que refundó la literatura, sobre todo, la fantástica y también la terrorífica. Recuerdo que mi primer acercamiento a Poe fue a través de su poema Annabel Lee – que seguramente disfrutaré si lo vuelvo a leer – que servía para contar una historia de amor, que era el contexto de un reportaje de moda de un número de Ragazza, aunque no recuerdo la estación que reflejaba, de principios de siglo.
Hace un par de años más o menos descubrí el placer de ir a una librería – ya sea la Casa del Libro en Velázquez o Beta en el antiguo Teatro Imperial en la calle Sierpes – y dejar pasar el tiempo estando concentrada mirando los títulos, los precios, las portadas y leyendo las contraportadas de los libros de bolsillo. Éstos en los últimos años se han convertido en un fenómeno literario debido al ahorro que suponen respecto al formato tradicional y a la comodidad que conlleva su pequeño tamaño. Cada vez que voy a la librería, acabo comprando uno, dos, tres o más libros de bolsillo y que hasta ahora han sido todos clásicos de la literatura rusa del XIX con alguna excepción del XX. Su letra es más pequeña y casi no hay separación entre las líneas pero tienen la ventaja de poder guardarlos en un bolso que no sea demasiado grande y que pesan más bien poco pudiendo leerlos en cualquier parte."

Elena Velarde
18 julio 2009 - 27 noviembre 2010

19 nov 2012

"Scusa ma ti voglio sposare" - "Perdona pero quiero casarme contigo" (Federico Moccia)

(Leído entre septiembre y noviembre de 2012)
Portada italiana que en el mes de julio de 2010 publicó la editorial BUR Big, que en Sevilla se puede encontrar en la librería Vértice de la calle San Fernando por 15 euros y en el Fnac por 16 euros y pico. (Fuente: Elaboración propia).
Hoy le toca el turno a la reseña de la segunda parte de Scusa ma ti chiamo amore – Perdona si te llamo amor (http://pinceladasdeliteratura.blogspot.it/2012/09/scusa-ma-ti-chiamo-amore-perdona-si-te.html). Esta segunda parte me ha gustado bastante menos que la primera y eso que el comienzo de Scusa ma ti voglio sposare – Perdona pero quiero casarme contigo es bastante atractivo con referencias al mar, las olas, el surf, la arena de una playa cualquiera, etcétera.
La historia está escrita en presente aunque con muchos flashbacks donde se resume (demasiado para mi gusto) la historia de amor de Niki y Alex que Federico Moccia cuenta en la primera parte. Esta segunda parte empieza dos años después del final de la primera. El estilo de Moccia en este libro también se caracteriza por el lenguaje coloquial de los italianos con mucha presencia de anglicismos.
Al igual que en el resto de sus novelas, aquí también se nota mucho el estilo cinematográfico tan característico de Federico Moccia. Los capítulos suelen ser cortos aunque de extensión variable y parecen escenas de una película. Los diálogos no tienen los característicos guiones, están entrecomillados y a veces es bastante difícil saber quien está hablando porque Moccia con frecuencia suele omitir las referencias al respecto.
El final se resuelve con muchísima rapidez y el desenlace se escribe con pinceladas que apenas profundizan más allá de una primera capa de maquillaje. La frase que da título al libro lo encontramos varias veces a lo largo de sus páginas siendo la primera de ellas la manera que elige Alex para proponerle matrimonio a Niki durante un viaje sorpresa a Nueva York tras viajar ambos en primera clase. Esta vez me ha acabado molestando bastante tanta presencia de marcas comerciales (alguna de ellas desconocidas para mí) como los outlets, de letras de canciones, de películas y de las típicas citas de personajes históricos, a los cuales se cita. Además, en la novela también se menciona el título italiano de Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson, el Skype y las redes sociales como Facebook.
En esta segunda parte se habla un poco del sistema universitario italiano, el cual yo conocí cuando estuve de Erasmus en Padua en el curso 2009 – 2010, y cuya lectura me ha hecho sonreír. La Universidad italiana es exigente y competitiva, le da mucha más importancia a los libros que a los apuntes de clase, los estudiantes universitarios casi no usan folios y en su lugar usan un determinado tipo de cuaderno bastante incómodo a la hora de escribir, en Italia el alumno se inscribe directamente al examen de la asignatura que le interesa y tiene hasta 6 oportunidades en un mismo año para aprobarla, en Italia durante la carrera hay que hacer obligatoriamente prácticas de empresa que en la novela queda reflejado en las prácticas que hace Olly en una empresa de moda, etcétera.
Perdona si te llamo amor y Perdona pero quiero casarme contigo te hacen reflexionar acerca del amor familiar, el amor de pareja, los embarazos no deseados, el matrimonio, el divorcio, la paternidad en solitario, la amistad, las familias políticas, las relaciones laborales, los celos, las infidelidades y el maltrato a las mujeres. En el segundo de ellos se describen los preparativos nupciales que lleva a cabo Niki con ayuda de su madre y las hermanas de Alex, quien se desentiende bastante de la boda echando muchas horas en el trabajo de las que debería. Debido a esto también se resiente bastante la amistad de Niki con Olly, Diletta y Erica.
Cartel italiano de Scusa ma ti voglio sposare – Perdona si quiero casarme contigo, que se estrenó en Italia en el año 2010, dirigida por Federico Moccia y protagonizada por los actores italianos Raoul Bova (Roma, 1971) como Alessandro Belli (Alex) y Michela Quattrociocche (Roma, 1988) que interpreta a Nicoletta Cavalli (Niki). (Fuente: Internet).

Valoración “Scusa ma ti voglio sposare” (Federico Moccia):
5,25/10

14 nov 2012

Capítulo 1: "Reencuentro en El Caldero Chorreante" ("Pinceladas al óleo")


Harry derrotó a Voldemort y se fue de Inglaterra abandonando todo. Hermione pocos meses después se fue a vivir a Buenos Aires dejando en Londres a Ron con quien rompió la relación que mantenían y haciendo que este último aceptase el trabajo que su hermano Charlie le ofrecía en Rumanía. Ginny volvió a Hogwarts y fue capitana del equipo de quidditch de Gryffiindor. Draco dejó atrás su pasado como mortífago y empezó una nueva vida como muggle en Sevilla.
Han pasado diez años desde entonces. Harry se acaba de casar con una joven muggle de Sevilla que se llama Judith que no cree en la magia y es gran amigo de Draco que se casó hace un año y medio con una de las mejores amigas de Judith. Hermione, Ron y Ginny se reencuentran en el "El Caldero Chorreante" antes de viajar a Sevilla tras recibir una carta de Harry invitándolos a su casa. Hermione hace poco que se ha divorciado y ha decidido volver a vivir en Inglaterra; Ron convive con una mujer en Kiev pero aún ama a Hermione; y Ginny está a punto de casarse con el padre de su hija. (http://www.potterfics.com/historias/61609)

Capítulo 1. "Reencuentro en El Caldero Chorreante"

"Allí sentados en una mesa la esperaban. Sólo faltaba Harry quien había sido el que había organizado ese encuentro tras diez años sin dar noticias ni haber escrito a ninguno de los tres. Nadie había vuelto a saber nada de él y hacía pocas semanas que habían recibido su invitación a pasar unos días en su casa de Sevilla pero con la extraña advertencia de que debían olvidarse de todo lo relacionado con la magia.
- ¿Por qué Harry vivirá en Sevilla? - Pensaron Hermione, Ron y Ginny al leer la carta.
Tras la despedida en "King's Cross" al finalizar su séptimo año en Hogwarts cada uno de ellos tomó distintos caminos y poco a poco se fueron distanciando.
- ¡Hola! - Saludó Hermione y se sentó en la silla que aún estaba vacía. - ¿Qué es de vuestra vida?
Ninguno contestó. Los dos se habían quedado mirándola.
- ¿Desde cuándo usaba Hermione gafas? - Pensaron Ron y Ginny.
- Yo me quedé en Londres y he sido buscadora del equipo de quidditch. - Comentó Ginny con aire resuelto al ver que nadie hablaba. - Y tú, Hermione, ¿dónde has estado todo este tiempo?
- En Buenos Aires estudiando Literatura y después dando clases de investigación literaria en la Universidad.
Sólo quedaba Ron por hablar pero Hermione no se atrevía a preguntarle. Si le miraba aunque sólo fuese de reojo, se ruborizaba. Esta vez cuando volviese a Argentina no habría nadie esperándola y si quería, podía alargar su estancia en Europa. Le había echado de menos, igual que a Harry, pero con Ron en los últimos años hubo algo más que amistad y ahora después de tanto tiempo se había vuelto tímida.
- Pues yo... he estado trabajando con dragones en Rumanía, ocupando el puesto de mi hermano Charlie y en compañía de Viktor Krum, que se incorporó cuando abandonó el quidditch. - Dijo Ron con voz decidida y sin dejar de mirar a Hermione. - ¿Alguien sabe algo de Harry? - Preguntó Ron.
Hermione y Ginny negaron con la cabeza.
- Ron y Hermione, me gustaría que me aclararais una cosa, ¿por qué rompisteis en vuestro mejor momento? - Preguntó Ginny.
- Todo se tambaleó cuando yo me fui a Buenos Aires. Abandoné la magia y me centré en la vida muggle. Tenía que aprender un nuevo idioma y adaptarme a un nuevo país donde el orden de las estaciones es distinto al que estaba acostumbrada en Inglaterra y cuyas costumbres también variaban de las británicas. Pronto encontré a un grupo de universitarios que alquilaban una habitación y así fue como empecé a hacer amistad con ellos, sobre todo, con uno de los chicos. Sabían que yo tenía novio en Londres pero eran conscientes de que esa relación se estaba yendo a la deriva a pesar de que estuviese atravesando su mejor momento. - Explicó Hermione.
- Estuve varios meses sin saber nada de ella. Aún estaba yo en Londres cuando Hermione volvió de Buenos Aires para dar por finalizada nuestra relación. Los motivos que me dio fueron que ella misma se había distanciado de todo lo que había sido Hogwarts y que no estaba segura de estar enamorada de un chico muggle y buonarense. - Siguió Ron.
- Hermione, fuiste muy cruel con Ron. - Dijo Ginny con tono de reproche.
- No lo fui tanto. Estuvimos horas hablando y aclarándolo todo. No quería que hubiese ningún malentendido entre nosotros. Necesitaba contarle como era mi vida en Buenos Aires y las dudas que me atormentaban. - Aclaró Hermione.
- Hermione fue muy explícita contándome todo y hablándome de sus dudas. Necesitaba desahogarse. - Dijo Ron.
- La habitación que había alquilado era la del mejor amigo de Eloy, a quien pronto empecé a considerar como si fuese un hermano pero lo que no sabía era que se había enamorado de mí y de tanto hablarle sobre mí a su amigo Leonardo, éste quiso conocerme. No supe de los sentimientos de Eloy hasta hace pocos días cuando yo estoy libre de nuevo después de muchos años de relación y algunos de matrimonio con Leonardo. Me sorprendió que en su momento no me dijese nada cuando ambos sabían que mi relación con Ron ya estaba rota, incluso mucho antes de venir yo a Londres, pero, según Eloy, yo no tenía otro tema de conversación que no fuese Leonardo. No fue fácil darme cuenta de la situación. Necesité pasar una noche con Leonardo para empezar a planteármela y, aún así, hasta varios meses después no empezamos una relación. - Terminó de explicar Hermione.
- En ese momento me ofrecieron trabajar con dragones y lo acepté. Allí me volví a encontrar con Viktor Krum, a quien cómo sabéis admiraba como buscador hasta que fue con Hermione al baile de Navidad, pero entonces Krum ya no mantenía correspondencia contigo y yo necesitaba olvidarte. - Dijo Ron mientras miraba a Hermione. - Al final nos hicimos grandes amigos y fue él quien me presentó a la chica con la que ahora comparto mi vida.
- ¿De dónde es ella? - Preguntó Hermione con curiosidad.
- De Kiev, preciosa ciudad igual que ella. - Contestó Ron.
- Bueno, Ginny, ¿qué tal te fue en tu último año en Hogwarts? - Preguntó Hermione.
- Sustituí a Harry como buscadora y capitana del equipo. Saqué muy buenas notas en todos los EXTASIS a los que me presenté y os eché mucho de menos a todos, sobre todo, a Harry. Muchas veces le pregunté a Lupin por Harry pero al contestarme no dejaba nada en claro. También me suscribí a "El Profeta" y me leía cada número varias veces pero tampoco servía de nada. - Dijo Ginny con resignación.
Ginny miraba con atención el libro que Hermione había dejado sobre la mesa cuando llegó.
- ¿Puedo cogerlo? - Le preguntó a Hermione quien asintió. - ¿Quién es Judith Yorkshire?
Le sonaba el nombre pero seguramente no era quien Ginny pensaba. Faltaba poco para que Yorkshire fuese su apellido y el libro que tenía entre las manos no podía estar escrito por su futura cuñada.
- Es una novelista muggle muy leída en Argentina. - Contestó Hermione.
- ¿Es una escritora consagrada?
- Aún no. Ésta es la segunda novela que publica y, además, tiene nuestra edad. En la contraportada hay una breve reseña sobre ella.
- Aquí pone que es española, licenciada en Historia por la Universidad de Sevilla y poco más. - Dijo Ginny que había aprendido algo de español cuando jugaba al quidditch.
- Es lo único que se sabe sobre Judith Yorkshire en Argentina, no sé si en España tendrán más datos de ella.
- ¿Y qué tal está el libro?
- Está muy bien y me trae muchos recuerdos de Hogwarts. La trama transcurre en un colegio de magia ubicado en el norte de España y se narran situaciones que me resultan muy familiares.
- Pero, ¿Judith Yorkshire sabe algo sobre el mundo mágico? - Preguntó Ron quien había escuchado con interés la conversación entre las dos jóvenes."

Elena Velarde
Enero 2006 (corregido en octubre de 2010)

Publicado también en: http://www.potterfics.com/historias/61609/capitulo-1.

12 nov 2012

Adaptaciones cinematográficas (II)


Cartel de The Other Boleyn Girl – Las hermanas Bolena, adaptación cinematográfica de la novela histórica homónima de la escritora británica Philippa Gregory publicada en 2002. La película fue producida por el Reino Unido y los Estados Unidos, se estrenó en 2008, dura 115 minutos y se ambienta en el siglo XVI. Está protagonizada por Scarlett Johansson (Nueva York, 1984) y Natalie Portman (Jerusalén, 1981) como las hermanas María y Ana Bolena, respectivamente; por Eric Bana (Melbourne, 1968) en el papel del rey Enrique VIII de Inglaterra; y por Anna Torrent (Madrid, 1966) que interpreta a la reina Catalina de Aragón. (Fuente: Wikipedia).
Escena de un capítulo de la serie de televisión Gossip Girl, basada en las novelas homónimas escritas por Cecily von Ziegesar. Se estrenó en los Estados Unidos el 19 de septiembre de 2007, consta de seis temporadas y en España se puede ver en Cosmopolitan Televisión y en Divinity. La historia está narrada por una bloguera y se centra en la vida de un grupo de jóvenes del Upper East Side de Manhattan (Nueva York). Está protagonizada por los actores Leighton Meester (Texas, 1986) como Blair Waldorf, Chace Crawford (Texas, 1986) es Nate Archibald, Ed Westwick (Inglaterra, 1987) da vida a Chuck Bass, Blake Lively (Los Ángeles, 1987) interpreta a Serena van der Woodsen, Penn Badgley (Baltimore, 1986) en el papel de Dan Humphrey, Kelly Rutherford (Kentucky, 1968) es Lily van der Woodsen, Matthew Settle (California, 1969) es Rufus Humphrey y Michelle Trachtenberg (Nueva York, 1985) interpreta a Georgina Sparks. (Fuente: Internet).
Cartel de Something Borrowed – Algo prestado (leída en agosto de 2012 y pendiente de reseña), adaptación cinematográfica de la novela homónima de Emily Giffin (Baltimore, 1972) que se publicó en Estados Unidos en junio de 2004. La película se estrenó en los Estados Unidos en el año 2011, dura 112 minutos y tuvo un presupuesto de 35 millones de dólares. Está protagonizada por Ginnifer Goodwin (Memphis, 1987) como Rachel, Kate Hudson (Los Ángeles, 1979) es Darcy, Colin Egglesfield (Michigan, 1973) interpreta a Dex Thaler y John Krasinski (Massachussets, 1979) en el papel de Ethan. (Fuente: Internet).
Cartel de una de las adaptaciones cinematográficas de Little Women – Mujercitas, novela juvenil escrita por Louise May Alcott y publicada en 1868. La película se estrenó en 1949, dura 121 minutos y está protagonizada por June Allyson (Jo), Janet Leigh (Meg), Elizabeth Taylor (Amy) y Margaret O’Brien (Beth). (Fuente: http://cronicasenferrocarril.blogspot.com.es/2012/02/mujercitas-1949.html).
 
Cartel de la última adaptación cinematográfica de Pride and Prejudice – Orgullo y Prejuicio, novelas escrita por Jane Austen entre 1791 y 1798 con sólo 20 años y publicada en 1813. La película se estrenó el 11 de septiembre de 2005 en los Estados Unidos, el 11 de septiembre de 2005 en el Reino Unido y el 10 de febrero de 2006 en España. Se rodó en el Reino Unido durante el verano de 2004, está dirigida por Joe Wright, dura 127 minutos, tuvo un presupuesto de 22 millones de libras esterlinas y una recaudación de más de 121 millones de dólares. Está protagonizada por Keira Knightley (Londres, 1985) que interpreta a Elizabeth (Lizzie) Bennet, Matthew Macfadyen (Norfolk, 1974) como el señor Darcy, Rosamund Pike (Londres, 1979) en el papel de Jane Bennet, Donald Sutherland (Canadá, 1935) es el señor Bennet, Brenda Blethyn (Kent, 1946) como la señora Bennet y Judi Dench (North Yorkshire, 1934) que interpreta a Lady Catherine de Bourgh. (Fuente: Internet)

9 nov 2012

"Pinceladas" (Relato propio)


PINCELADAS


"Nadie sabía la importancia que Pinceladas al óleo tenía para Judith y fue al empezar a escribirla cuando pudo superar la crisis que vivió en su primer año de facultad y no su relación con Pablo como muchos pensaban. Este último era el que mejor conocía lo que se escondía tras esa novela, aún así desconocía mucho acerca de ella.
En el verano entre primero y segundo Judith se reencontró consigo misma, fue el primero en el que trabajó y en el que además tuvo que estudiar. Tras llegar de Sicilia, se fue a pasar el mes de Agosto al pueblo de sus abuelos maternos en Asturias y en Septiembre, tras los exámenes, se fue a Cambridge con Pablo. Esos quince días los aprovechó para escribir, leer y afianzar aún más su relación con Pablo, a quien apenas vio desde que se fue a Sicilia.
Fue en Asturias donde se replanteó su vida y decidió dejar la delegación de alumnos, ya que la consideraba una pérdida de tiempo que no le aportaba mucho a su vida. Había pasado ya casi un año desde que entró a la universidad y había llegado el momento de valorarlo. Habían sido doce meses llenos de cambios y también de nuevas experiencias entre las que destacaría el alivio que sintió al no ser más “hija de...”, las excavaciones a las que tuvo la oportunidad de ir y el intercambio de apuntes cuando alguien faltaba a clase o quería compararlos con los que había cogido.
Cambiaron muchas cosas desde que empezó segundo. Ya sabía a lo que se enfrentaba y eso la tranquilizaba. Su forma de coger apuntes en clase apenas cambió pero se llenaron de colores al usar rotuladores para subrayarlos e incluir anotaciones para completarlos. Estaba todo el día en la facultad, tuviese clase o no. Entre semana estudiaba en la biblioteca con pequeños descansos para tomar un café a media mañana, a comprarse rotuladores, dossieres de asignaturas o hacer fotocopias... y los fines de semana en su casa o en casa de Pablo. Ese año dio una asignatura que la marcó especialmente: La Civilización Medieval a través de los Testimonios Materiales con sus prácticas para aprender a citar bibliografía, a manejar actas de conferencias, etcétera y el trabajo que hizo al final del cuatrimestre sobre los castillos en Inglaterra durante los siglos XIII y XIV.
Judith, si no escribía con asiduidad, no era ella y la escritura para ella era como una droga, la necesitaba para vivir. Siempre lo hacía en español, a pesar de que en inglés poseía la misma fluidez, casi nadie lo entendía y Judith tampoco sabía porqué no escribía en ambos idiomas cuando su personalidad se caracterizaba por esa dualidad y era eso lo que la hacía tan atractiva.
El término pincelada llegó a formar parte de la vida cotidiana de Judith y también de su personalidad pero no sabía porqué lo usaba tanto en contextos que se diferenciaban mucho entre sí y algunos de los cuales se alejaban bastante del ámbito propio de la literatura. A sus veintiocho años aún no había encontrado una respuesta que tuviese fundamento y le aclarase un poco qué significado podía tener pincelada para ella. Suponía que la relación que mantuvo con Pablo durante tantos años tuvo que influir en su manera de concebir la pintura y sus elementos más característicos como los pinceles, los pigmentos, la paleta, el óleo, el lienzo...
Judith no lo sabía pero se convertiría en la representante del movimiento literario del Pincelismo que englobaría a un conjunto de novelas que se escribirían en España e Inglaterra durante la primera mitad del siglo XXI y que se caracterizaba porque la estructura de sus novelas eran pinceladas que iban dibujando a los personajes y también la acción de la novela, cuya lectura podía ser un símil a la pintura de un lienzo desde sus primeras pinceladas.
Su obra más importante fue Pinceladas de patinaje que Judith escribiría veinte años después que el primer borrador de Pinceladas al óleo. A diferencia de sus otras novelas, ésta narraba tres historias de amor simultáneas en el tiempo pero alejadas en el espacio, cuyo denominador común eran la edad de los protagonistas y el patinaje artístico sobre hielo. La novela empezaba con unas primeras pinceladas sobre una historia que se desarrollaba en San Petersburgo y que narraba la relación que hubo entre Vera Nekrasova, cuyo pasado la atormentaba, y Aleksei Ulanov, cuyo objetivo era descubrir lo que se escondía tras tanta perfección y así poder destruir a la patinadora. Después, la acción se trasladaba a Pekín donde los protagonistas vivían un historia que recordaba a la de Romeo y Julieta. Y, por último, recuperó la historia de Lindsay y Kyle a la que hizo varias modificaciones con respecto a la versión que aparecía en Lo que sentí al verte dormida y que esta vez se desarrollaba en Chicago.
Love Actually inspiró a Judith cuando empezó a escribir Pinceladas de patinaje, cuya acción transcurría entre el día de Acción de Gracias a finales de Noviembre y el día de la Navidad ortodoxa rusa el 7 de Enero. Fue una novela a la que llenó con sus recuerdos de infancia y las diferentes tradiciones que entre los tres países existían para celebrar una fiesta de origen cristiano.
Las navidades de Judith mezclaban las tradiciones anglosajonas con las españolas. Añoraba levantarse la mañana de Navidad, despertar a sus padres y sus hermanos e irse todos juntos a abrir los regalos que estaban debajo del árbol. Al estar en Londres la Nochebuena no la celebraban y el día de Navidad cenaban en una de las residencias de su abuela, igual que el día de San Esteban, a partir de las siete de la tarde. Tras la cena, cantaban una gran variedad de villancicos como Noche de Paz, Blanca Navidad o 25 de Diciembre y siempre acompañados por el sonido de las panderetas, las zambombas y el piano que solía tocar Natalia. 
De Pinceladas de patinaje con la historia con la que más se identificaba Judith era con la de Vera y Aleksei, también fue con la que más disfrutó. De las tres era la de mayor complejidad y la que más sorprendía al lector con esos giros que de repente daba y que los descolocaba. Vera y Aleksei parecían personajes que estaban llenos de fuerza pero, en realidad, eran muy frágiles.
Le gustaba escribir a mano, en un cuaderno o en folios, cuyas páginas enumeraba y fechaba al comienzo del mes en la esquina superior derecha, y con bolígrafo azul. Alguna vez lo intentó delante de la pantalla del ordenador pero ésta no le inspiraba y el teclado sólo lo usaba para transcribir lo que había escrito con anterioridad.
Como Almudena Grandes y otros escritores intentaba escribir sus novelas en orden desde la primera página hasta la última y evitaba hacer versiones, lo que no significaba que tuviese al menos un par de borradores por cada novela.
“Escribir una novela es un trabajo largo, pero apasionante.” Judith no se acordaba bien donde había leído esta cita y quien la había escrito.
Prefería escribir una novela donde la narración durase poco tiempo, por ejemplo, unas horas, a una que abarcase a más de una generación. Disfrutaba más describiendo, haciendo reflexionar recordar a los personajes que narrando diferentes situaciones.
Con veinte años ya había cumplido algunos de sus sueños de cuando era una adolescente, etapa que dejó atrás al cumplir la mayoría de edad un par de años antes. Estaba estudiando lo que siempre había querido, había participado en excavaciones que le habían hecho ver que, aparte de la investigación, lo suyo también eran el pico y la pala, y había escrito un par de novelas, la última de las cuales empezó a publicar en un foro de Internet donde tuvo buena acogida y donde le escribieron cosas que nunca le habían dicho y que significaron mucho para Judith en su crecimiento como escritora. A la vez que publicaba un capítulo, hacía una serie de preguntas a sus lectores acerca del argumento y sus personajes, intentaba no presionarles para que contestasen y les encantaba leer sus respuestas. Algunas de ellas se acercaban bastante a la trama y al carácter de los personajes que Judith ya había pensado y/o escrito pero otras se alejaban.
La experiencia la volvió a repetir con casi todas las novelas que escribió a continuación. Nadie averiguó lo que escondía Tita Lladró hasta que Judith no terminó de publicarla ni tampoco consiguieron adivinar, que la búsqueda de Vera Nekrasova por lograr la perfección, era para ocultar su vulnerabilidad y su miedo a enamorarse."

Elena Velarde
5 . 29 diciembre 2006

7 nov 2012

Ediciones especiales


Portada de la edición especial de The Last Song – La última canción, que se publicó en los Estados Unidos con motivo del estreno de la adaptación cinematográfica (31 de marzo de 2010). La película dura 107 minutos, tuvo un presupuesto de 20 millones de dólares y recaudó 89 millones, se estrenó en España el 4 de junio de 2010 y en Italia el 30 de abril de 2010, y está protagonizada por los actores Miley Cyrus (Tennessee, 1992) como la rebelde adolescente Ronnie (Veronica) Miller y Liam Hemsworth (Melbourne, Australia, 1990) en el papel de Will Blakelee. Es la decimotercera novela escrita por Nicholas Sparks (Nebraska, 1965), se publicó en los Estados Unidos el 1 de septiembre de 2009 y en marzo de 2010 llegó la traducción a las librerías españolas. La edición estadounidense tiene 405 páginas incluyendo prólogo y epílogo. (Fuente: Wikipedia).
Portada de la edición especial en bolsillo de Tengo ganas de ti que Booket-Planeta publicó el 1 de junio de 2012 aprovechando el estreno de la adaptación cinematográfica de esta novela de Federico Moccia producida por Antena 3. La película está protagonizada por los actores Mario Casas (La Coruña, 1986), Clara Lago (Madrid, 1990) y María Valverde (Madrid, 1987). La novela tiene 496 páginas y ha sido traducida por María Ángeles Cabré Casteller. (Fuente: http://www.planetadelibros.com/tengo-ganas-de-ti-libro-68759.html).
Portada de la edición limitada que la editorial Forum sacó, junto con la edición normal, el 19 de septiembre de 2011 cuando se publicó en Suecia. En 2012 se ha publicado en Noruega, en Dinamarca el 22 de marzo y en Holanda a principios de junio. La acción de esta novela se desarrolla entre la Semana Santa de 1974 y la actualidad. (Fuente: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.200147810016896.46315.167879429910401&type=3).

5 nov 2012

Manías de lectora y de escritora

La entrada de hoy está inspirada en una de las últimas que hay publicado Rusta con la idea de compartir manías lectoras (http://www.devoradoradelibros.com/2012/10/manias-de-lectora.html). Mi intención con esta entrada es que compartamos nuestras manías lectoras y escritoras, en estas últimas incluiré también mis recientes manías como bloguera, así que la entrada estará dividida en dos partes.
1.      Manías lectoras:
-          Intento ordenar los libros por orden alfabético según el apellido del autor aunque la lista de pendientes la tengo apilada según el orden de compra entre papeles de borrador, revistas de Historia y la agenda. Si un libro me gusta muchísimo le busco un rincón en el escritorio cerca de los lapiceros y de la ventana, si me gusta mucho lo coloco en la estantería de encima del escritorio con mis libros de Historia y Arqueología más importantes para mí, y si no van directos a las baldas del armario donde no me suelo preocupar mucho de cómo están ordenados.
-          Soy lenta en las lecturas y muchas veces tengo que la sensación de que me quiero aprender de memoria los libros porque me fijo absolutamente en todo y me los leo desde la primera palabra del título hasta la última de la contraportada y últimamente me leo hasta los datos técnicos (ISBN, año y lugar de edición, etcetera). También estoy obsesionada en averiguar qué es lo que el novelista ha maquillado y transformado en ficción en su novela, ya que yo suelo escribir mucho desde experiencias personales.
-          Soy un desastre con los libros. Los maltrato bastante pero los de ficción ni los subrayo ni escribo en ellos. Los de la carrera los subrayaba con lápiz HB2 aunque de Erasmus lo hacía con rotuladores Edding y subrayadores STABILO BOSS (uso casi todos los colores menos el amarillo).
-           Me gusta dedicar tiempo a mirar las estanterías de las librerías (principalmente Beta, Casa del Libro, El Corte Inglés y Fnac), coger los libros, ver sus portadas y su precio, leer la contraportada... antes de decidir comprarlo, por lo que me gusta ir sola y perder la noción del tiempo.
-          Lo primero que hago con el libro que he comprado es ponerle mi nombre y apellidos y la fecha con bolígrafo azul BIC.
-          No suelo leer más de un libro a la vez y siempre lo hago según el orden de compra. Si he comprado más de un libro un mismo día, tiene prioridad el primero que he cogido si son de la misma librería o el primero que he comprado si son de distintos sitios.
-          Suelo adelantarme en mis lecturas leyéndome muchas veces el final de la novela antes de tiempo y también suelo releer los fragmentos que más me han gustado de ciertos libros.
-          Nunca dejo un capítulo a medias antes de terminar el día.
-          Me gusta llevar en el bolso el libro que estoy leyendo si sé que me voy de viaje; si voy a coger el autobús, el metro, etcétera; si tengo que hacer algún trámite burocrático; si voy a la peluquería, al dentista... Aprovecho el tiempo para leer un poco.
-          El marcapáginas tiene que sobresalir del libro y suelo utilizar el mismo que te dan en las librerías en el momento de la compra. Algunos los guardo y otros los tiro.

2.      Manías de escritora:
-          Cuido muchísimo la presentación de los documentos Word: color, tipo y tamaño de letra; sangría normalmente en primera línea; espaciado de seis puntos e interlineado 1,5 puntos; y las páginas siempre numeradas en el centro de la parte de abajo. Le suelo dedicar bastante tiempo a los aspectos mencionados.
-          Suelo revisar a menudo mis textos para corregir erratas y faltas de ortografía. Me suelo poner un pelín de mal humor si detecto alguna errata o falta que no he corregido y da igual si se tratan de mis propias abreviaturas de los apuntes de la facultad, ya que las palabras tienen que estar abreviadas de una determinada forma (q es que; xq es porque; arq es arqueología; arq.co es arqueológico; hco es histórico; inv es investigación; ed es editorial, editor o edición; ejem es ejemplo; Hª es Historia; med es medieval; cont es continuación o contemporáneo; mod es moderno; rev es revolución; mov es movimiento; ej es ejercicio; Drcho es Derecho; Esp es España; Irl es Irlanda; NZ es Nueva Zelanda; NY es Nueva York; G.M. es Guerra Mundial; G.C. es Guerra Civil; s. es siglo; min es minuto; M es millones; sáb es sábado; art es artículo; tend es tendencia; técn es técnico; SS es San Sebastián; vol es volumen; pág es página; pta es peseta; pto es puerto; sto es santo; h. es hacia; etcétera). He puesto las abreviaturas no vaya a ser que algún día tenga que utilizarlas en Twitter.
-          Siempre que tengo que buscar nombres para un personaje hago listas de nombres femeninos, otra nombres masculinos y una tercera de apellidos y hago una de cada según el país de procedencia del personaje. Siempre intento que los personajes tengan nombres y apellidos característicos del correspondiente país o región geográfica.
-          Suelo tomar notas, ya sea en forma de esquemas o desarrolladas en un pequeño texto, con lápiz o bolígrafo (azul o negro) en folios o papel de borrador que suelo ir dejando esparcidos entre apuntes, papeles o los guardo en diferentes carpetas, así que para desesperación de mi madre, tengo papeles esparcidos por toda la habitación.
-          Hasta hace un par de años siempre escribía a mano con bolígrafo azul BIC en folios o en un cuaderno pero ahora sólo puedo escribir directamente en el ordenador y lo más habitual es que lo haga en mi habitación aunque también he escrito en la biblioteca o en alguna clase de la carrera en la que me estaba aburriendo y de pronto me venía la inspiración.
-          Todos mis escritos están fechados. Los relatos siempre tienen la fecha de inicio y fin de escritura.
-          Necesito tener una copia impresa y otra en el portátil de todo lo que escribo.
-          Cada vez que termino de escribir un relato lo mando por correo electrónico a un pequeño grupo de personas en un mismo e-mail, salvo mi mejor amigo a quien se lo mando el primero de forma individual.
-          Cada x fines de semana suelo dedicar dos o tres horas a revisar las revistas atrasadas que hay en mi casa antes de que se tiren y suelo recortar aquellos artículos, noticias o reportajes que me interesan. También suelo guardar aquellas imágenes que veo en Internet y que me interesan tener, y las guardo en diferentes carpetas según sea fotos de Dinamarca, bodas, gimnasia rítmica, Inglaterra, Rusia, Suecia, Literatura (adaptaciones cinematográficas, Camilla Läckberg, campañas publicitarias, ilustraciones, portadas y otros), etcétera.
Póster italiano de la película Scusa ma ti chiamo amore, adaptación cinematográfica de la novela homónima escrita por Federico Moccia. (Fuente: Internet).
Camilla Läckberg, quien tiene la costumbre de beber muchísimo café mientras escribe, firmándole a una lectora española un ejemplar de La sombra de la sirena en el Fnac Castellana la tarde del sábado 8 de junio de 2012. (Fuente: https://www.facebook.com/#!/media/set/?set=a.10150825483135373.395531.171108930372&type=3).
Portada de Las huellas imborrables de Camilla Läckberg en catalán. (Fuente: Internet).

2 nov 2012

Aficionada a la lectura (y a la escritura) desde la infancia


Camilla Läckberg (1974) con 17 años le lee un cuento infantil a su sobrina Hannah a finales de julio de 1992. (Fuente: https://twitter.com/camillalackberg).
En la encuesta del blog para los meses de septiembre y octubre os preguntaba cuándo os aficionasteis a la lectura. Había 19 votos: 9 en infancia (47%), 8 en adolescencia (42%) y 2 en adulto (10%). Me ha extrañado que nadie haya votado en universidad ni que haya confesado que no le gusta leer. Yo me aficioné siendo niña pero, por ejemplo, mi hermana pequeña lo hizo ya en la pubertad con la saga Crepúsculo y hay quien se ha aficionado con la saga de Harry Potter.
Yo aprendí a leer con Micho y casi a la vez me aficioné a la lectura gracias a diferentes libros infantiles pero, sobre todo, a la edición de primeros lectores de El barco de vapor, colección que forma parte de mi infancia, igual que Gran Angular y Alerta Roja en mi adolescencia. También influyó que mi padre es un gran aficionado a la lectura, que mi casa esté llenísima de libros y que mi padre bastante a menudo me llevase con él a la librería aunque nunca me llevó a ninguna biblioteca. De niña también era una gran lectora de los tradicionales cuentos de hadas y de tebeos. Entré en la adolescencia riéndome a carcajadas con Manolito Gafotas antes de descubrir a los clásicos rusos e ingleses del siglo XIX, El Señor de los Anillos y Harry Potter. Empecé la Universidad y dejé un poco de lado la lectura y en esos años sólo leía en verano y casi siempre clásicos pero por suerte he recuperado (o al menos lo intento) el hábito lector que tenía de niña.
Otra de mis grandes aficiones infantiles es la escritura. No recuerdo con qué edad empecé a escribir pero si me acuerdo de que solía plagiar y que mis escritos eran muy malos. Siendo ya adolescente participé en un taller de escritura que organizó una profesora de Literatura de mi colegio y de allí salieron algunos relatos, uno de los cuales se acabó convirtiendo en mi primera novela, que es muy mala, caótica e incoherente que me sirvió de aprendizaje y que visto en la distancia refleja de alguna manera quien era yo y que es lo que me interesaba entre los 15 y los 18 años, debo reconocer que algo aún queda de aquella adolescente y todavía hay cosas de aquella época que me interesan mucho como, por ejemplo, la excavación e investigación de restos óseos, y las técnicas de escritura creativa. Fue una novela que escribí sobre la marcha, y donde traté muchos temas mal hilados entre sí e intenté buscar mi propia manera de escribir narrativa intercalando poemas, fragmentos de diario personal e, incluso, una brevísima explicación de la gramática de un idioma que no existe y que me inventé cogiendo préstamos del ruso, el latín, el griego clásico, el árabe y las lenguas escandinavas. Después he intentado escribir dos novelas más que no he terminado y una cuarta, con la que me he quedado en la fase de documentación previa a la escritura. Todo lo escrito en este párrafo no lo considero un fracaso, sino una fase muy importante en la formación de un escritor.
Grabando a Camilla Läckberg en un hotel de Madrid el 9 de junio de 2012 mientras se le hacía una entrevista que está colgada en Youtube, subtitulada en español aunque ella hablaba un inglés muy claro y que se entiende bastante bien. En esa entrevista Camilla Läckberg dice que ella sí cree que los cursos de escritura y los libros sobre técnicas de creación literaria son muy útiles para los escritores aficionados, ya que se puede aprender mucho de ellos (opinión que yo comparto con ella, intento estar pendiente de posibles cursos y tengo un interés especial por el Máster en Escritura Creativa que imparte la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla y donde uno de los Trabajos Fin de Máster sería la escritura de una novela de 80 páginas acompañada de una memoria de una extensión máxima de 15 folios y mínima de 10 donde habría que hablar del proceso creativo entre otras cosas ) y que en su caso fue el empujón que ella necesitaba para empezar a escribir. Una experiencia similar es la de la escritora australiana Kate Morton (La casa de Riverton, El jardín olvidado y Las horas distantes) que asistió a clases de escritura creativa en la Universidad de Queensland (Australia). (Fuente: https://www.facebook.com/EdicionesMaeva/photos_stream?ref=ts#!/media/set/?set=a.10150825483135373.395531.171108930372&type=3).
No es tan fácil saltarse un examen de Luchy Núñez (regalo de una de mis mejores amigas del colegio), El reto de escribir y publicar de Lorraine C. Ladish (regalo de tres de mis mejores amigas del colegio) y algunos de los libros de la colección Guías del escritor  de  Alba Editorial (Las estrategias del narrador, Cómo crear personajes de ficción, Cómo narrar una historia, Los secretos de la creatividad, Cómo crear emoción en la literatura y Cómo encontrar tu estilo literario) son mis libros de cabecera para llevar a cabo mi afición por la escritura y saber más sobre lo que se esconde en el proceso de creación de una novela. También me gusta mucho informarme sobre el proceso creativo de otros escritores. (Fuente: Elaboración propia).